domingo, 22 de julio de 2012

14. Como una planta olvidada en un alféizar.

 


¿Qué pasaría si entrara un ladrón al banco donde hago cola y me robara lo más valioso que llevo encima? Y no valioso por su precio, sino por su valor sentimental ¿Qué le daría? ¿Llevo algo valioso conmigo? ¿Con qué explicación le obsequiaría? ¿Sería completamente sincera y honesta? Lo sé, lo sé… Doy demasiadas vueltas a las cosas. Pero si soy así… ¿Qué le vamos a hacer? Algún defecto tenía que tener. “La esposa diminuta” comienza así, con un ladrón que roba lo sentimentalmente más preciado que lleva cada uno de los clientes que guardan cola en un banco y que les advierte que su supervivencia reside en la capacidad de llenar el vacío que se ha creado con el robo acabado de perpetrar. Nadie parece comprender que, el ladrón, lo que les ha robado es parte de su alma, la parte que se aferra a un ente físico, a un recuerdo, a una memoria, a algo que da sentido a la vida. Sin ello, ¿podrán sobrevivir?.



Esta fábula moderna va mostrando cómo, uno por uno, los clientes robados se van enfrentando a las situaciones extraordinarias que van aconteciendo. Dependiendo de su reacción; de si consiguen llenar su vacío o no, sobrevivirán o no.  Así Timothy (literalmente sin corazón) superará el intento de atropello de su ex quien custodia su corazón bombeando en su mano o Jenna que sucumbe a su familia que se la van comiendo poco a poco al convertirse en una mujer de caramelo o Dawn que se enfrenta al león que la persigue que es la proyección viviente de un tatuaje que se hizo al decidir que dejaría a su novio o Grace quien se despierta al lado de su marido quien se ha transformado en un hombre de nieve… Cada una de estas historias extraordinarias en “La esposa diminuta” muestran diferentes actitudes ante la vida, diferentes vacíos existenciales: los límites maternales, la aceptación del final de una relación, el coraje de enfrentarse a los miedos, el pánico a la soledad, el peso de la familia en nuestras decisiones… Y por supuesto está la historia principal, el hilo conductor de esta maravillosa fábula coral. La esposa que se va encogiendo día a día y que tiene que llenar el vacío que deja la calculadora que da al ladrón antes de desaparecer por completo.




Y os preguntaréis, ¿qué hubiera entregado yo? De primeras me dije que no llevaba nada sentimentalmente valioso conmigo. No. ¡Buff!! Qué alivio sentí por un instante. ¡¡ILUSA!! Mi cara cambió por completo cuando cogí mi monedero y vi un amuleto colgando de la cremallera. Ni siquiera era consciente de que lo llevaba. Es tan familiar, tan cotidiano que no le había dado la mínima importancia. Saqué el billete de tren y una vez subida a él, sonreí con mi amuleto entre mis dedos. Es un pequeño recuerdo que compré en un templo chino en mi viaje a Pekín allá por 2006. Recuerdo que me quedé prendada de aquellos amuletos que bailaban colgados al son que marcaba la suave brisa. Cada uno tenía diferentes caracteres chinos: amistad, amor, dinero, suerte… Era el recuerdo perfecto para mis amigas pero ¿cómo decidir? Había tantos… Fui a lo seguro y regalé AMOR a todo el mundo, menos a mí. Yo creía, por aquel entonces, que ya tenía suficiente AMOR en mi vida así que adquirí el de SUERTE y me lo colgué en mi monedero. Y si os digo la verdad desde que llevo el amuleto conmigo, lo que es suerte, nunca me ha faltado. Lo que es amor... Eso ya es otra historia...;-)

Mi amuleto


“La esposa diminuta” es un libro muy especial y diferente. Y digo “diferente” en el buen sentido. De atmósfera onírica pero brutalmente real traspasa los límites de la realidad. Obsequia al lector con gotas de sabiduría condensadas que se quedan incrustadas en el subconsciente y desgrana muchos miedos existenciales.  Remueve el alma, que es realmente lo más precioso que llevamos en nuestro interior aunque, muy a menudo nos olvidamos de ella. Preferimos algo tangible, algo a lo que agarrarse en un momento tempestuoso, necesitamos ese post-it en la nevera que nos recuerda que aún estamos vivos, una roca en la inmensidad del mar. El ladrón los deja en paños menores, perdidos, vacíos… Y será la pérdida la que los hará recuperar su alma y, como consecuencia, su vida o, por el contrario, les hará perecer en la oscuridad del vacío. ¿Y vosotros? ¿Qué lleváis de valioso? ¿También os habéis olvidado de que

“Su alma es algo vivo, orgánico, respira. Igual que sus corazones o sus piernas. Y así como su corazón mantiene su sangre oxigenada y sus piernas les permiten moverse, su alma les proporciona la capacidad de hacer cosas sorprendentes y maravillosas.

Pero es una máquina extraña, que necesita rejuvenecerse constantemente. Normalmente, lo consigue simplemente haciendo este tipo de cosas, igual que la batería del coche se recarga mientras se conduce.” ?



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lunes, 9 de julio de 2012

13. Cada momento es único, no hay instantes vacíos




Quien me conozca sabrá que soy bastante despistada, que a menudo me pierdo en mi gran mundo interior y no presto mucha atención a lo que pasa a mi alrededor. La vida, sin embargo, no tira la toalla conmigo y no abandona en su misión de mostrarme mensajes vitales hasta que los he pillado o al menos hasta que los he visto o he sido consciente de su existencia. Así que no me sorprendí cuando en menos de dos semanas “El guerrero pacífico” era emitido por cierto canal de TDT casi en bucle infinito. Cada vez que hacía zapping me tropezaba con la película que acababa viendo casi por inercia. Siempre había una frase o escena que me llamaba la atención, que conseguía que me aposentara en el sofá y disfrutara de la peli hasta los créditos finales. Creo que la he visto cuatro veces en menos de 15 días y la última fue este mismo sábado. No es una coincidencia (en parte porque no creo en ellas) que el sábado decidiera quedarme tranquila en casa ya que llevaba toda la semana sin parar, sin dejar de enlazar cita con cita, actividad con actividad (y suerte que estoy de vacaciones). Estaba a punto de irme a la cama con un buen libro cuando algo en mi interior me hizo saltar por los canales una última vez por si había algo potable que ver y entonces me encontré con que “El guerrero pacífico” acababa de comenzar (sólo me había perdido el salto de Sócrates) y me quedé enganchada.

El guerrero es Dan Millman y la historia está basada en su propia experiencia. Es una historia de superación, un continuo de frases que se te quedan clavadas en la retina para meditar con calma y serenidad posteriormente. Dan es un gimnasta especializado en las anillas. Su afán de mejora compite con su ego. Se cree el mejor y no duda en demostrarlo a todo el mundo. Lo que lo convierte en un ególatra insoportable, un chulopiscinas pa' entendernos. Un día para  en una gasolinera y  se sorprende de que el anciano que trabaja allí dé un salto imposible. De inmediato decide que quiere que ese desconocido al que bautiza como “Sócrates” sea su entrenador particular. Es bien cierto eso que dicen que el discípulo encuentra a su maestro cuando está preparado. Dan empieza su entrenamiento aunque no es el entrenamiento que él espera. El gimnasta inicia su propio camino hacia el interior a través de las actividades cotidianas que Sócrates le encomienda y que le sacan de quicio. Me recuerda un poco al señor Miyagi en Karate Kid (mítica peli de mi infancia que fascinaba a mi hermano).
Y es que Dan no se siente mejor con el entrenamiento. Acaba dejándolo y vuelve a ser el antiguo Dan, más chulopisicinas si es posible. Como consecuencia tiene un accidente de moto que le destroza la pierna y toda posibilidad de competir. Su mundo se derrumba ya que todos le dicen que su carrera como gimnasta ha acabado, que, con suerte, volverá a andar. Y fue el sábado, no antes, que tuve un flashback al año pasado, cuando me tuvieron que operar porque encontraron un problema en mis córneas. De repente me identifiqué con el dolor de Dan porque yo también lo tuve durante los seis meses que duró la recuperación, me emocioné con las palabras de Joy cuando le hace reiki en el pecho:
-¿Por qué no me curas la pierna en vez del pecho?
-Creo que la pierna no es lo único que se te rompió.
Y me pareció revivir el momento en que conocí el poder curativo de las manos. Uno a uno, Dan pasaba por todos los estadios por los que yo pasé  (miedo, frustración, cansancio, aceptación)hasta que no sólo se recupera sino que acaba cumpliendo su sueño y vuelve a competir, esta vez siguiendo las enseñanzas de Sócrates a pies puntilla. Dan se transforma y renace de sus cenizas. Es distinto pero sin dejar de ser él, un poco como me ha sucedido a mí.
Por muy dura que sea la caída, es necesaria. La cotidianidad y las normas sociales te guían por un camino que no es el tuyo y es difícil encontrar la salida. ¿Cómo es que eres infeliz si lo tienes todo? Pero tú ahí cabezona y resignada a llevar una vida que no es la tuya. Cambiar no es fácil y se necesita un empujón. Ese empujón es la caída, que te desvía del camino y te recoloca en la dirección correcta. Y es que la vida es sabia porque no sólo te avisa, sino que también te pone a las personas adecuadas, en el momento preciso y, lo mejor de todo, cuando estás preparad@ para verlas.  Yo también tengo a mis Sócrates, a grandes maestros que me han enseñado tantas cosas que necesitaría cuatro blogs para enumerarlas todas. No puedo decir que el año pasado no fuera duro y complicado porque mentiría. Creo que podría considerarlo el peor de mi existencia pero me veo hoy en día, dónde he llegado, los sueños que estoy cumpliendo y me siento realmente agradecida de que las cosas sucedieran tal como sucedieron. Así que no os olvidéis de que “cada momento es único, no hay instantes vacíos”; tendréis una vida más presente, plena y feliz.
Frases para reflexionar:

  • La felicidad es una cualidad evasiva. Si la buscas, no la encuentras.
  • La vida es elegir, puedes elegir ser una víctima o cualquier otra cosa que te propongas.
  • No hay que empezar ni parar, solo hacerlo.
  • El viaje aporta la felicidad, no el destino.
  • El guerrero no se rinde ante lo que le apasiona, encuentra el amor en lo que hace.
  • La gente a quien cuesta más querer, es quien más necesita el amor.





El Guerrero Pacífico (película completa)
¿Dónde estás?
Aquí.
¿Qué hora es?
Ahora.
¿Qué eres?
Este momento. 

martes, 3 de julio de 2012

12. Maldito Karma: Siembra y recogerás.


Maldito Karma se presentaba como una de esas novelas de literatura ligera, humor surrealista y tintes de libro de autoayuda que es ideal para llevarte a la playa. ¿Y cómo adquirí semejante “bodrio” pensaréis los puristas literatos? Pues porque no únicamente de buena literatura vive el hombre y a veces hay que leer cosas que no impliquen tu total y entera atención, algo para pasar un buen rato, distraerte y no acabar la lectura queriendo cambiar el mundo. Pero vaya... mi gozo en un pozo porque la historia me enganchó y se convirtió en otro de esos libros que me han dicho algo importante. Y es que siempre he sido de las que ha pensado que el tiempo pone a todo el mundo en su lugar y que todo lo que sucede, sucede por alguna razón. Supongo que por eso me llamó la atención la historia de Kim Lange: una exitosa presentadora de televisión, con los aires más que subidos, un matrimonio a punto de romperse, una hija totalmente descuidada y las prioridades desubicadas. La historia comienza con Kim, la presentadora sin parangón, posponiendo la celebración del cumpleaños de su niña de la que se ocupa por entero su marido. En pocas líneas se describe a una persona competitiva con la única preocupación de seguir en lo más alto de su carrera. Aquella misma noche asiste a una gala donde le dan el Premio TV a la mejor presentadora de informativos. Sin embargo; el día, que ya le había estado dando señales de que no iba a ir del todo bien (y es que hay que estar atento porque la vida te va poniendo pistas que te avisan de si aquello va a ir bien, aunque a menudo, lo que queremos no es siempre lo que más necesitamos y acabamos ignorando los mensajes que nos da la vida), acabó de manera desastrosa. Al subir a recoger el premio, se le rasga el vestido dejándola semidesnuda ante todo el auditorio y la audiencia. Su vergüenza la lleva a refugiarse en su habitación de hotel donde tiene una aventura con un compañero de trabajo, Daniel Kohn. Ha tocado fondo emocionalmente y sube a la terraza del hotel. La desolación la consume hasta que ve algo en el cielo que se acerca a ella rápidamente. No es una estrella, no es un superhéroe, es el lavabo de una estación espacial rusa. El impacto es brutal y Kim muere al instante. ¿No es un principio delirante? A mí me hizo reflexionar sobre el orden de mis prioridades. ¿Qué es importante para mí? ¿El trabajo? ¿La familia? ¿Los amigos? ¿Los libros? ¿El blog? A veces me cuesta ver qué es lo más importante en la vida. Parece que el trabajo y el éxito profesional son indispensables para ser feliz pero hay otras parcelas que son igualmente primordiales pero a las que no les prestamos atención porque siempre están ahí (hasta que dejan de estarlo). Eso es lo que le sucede a Kim en el momento de su muerte. En lo más alto de su carrera, se lamenta de su lejanía para con su familia y, acto seguido, muere absurdamente.Como he dicho anteriormente siempre he pensado que las cosas pasan porque tienen que pasar y si te detienes a observar, verás que de todo puedes aprender algo. Kim se despierta en el cuerpo de una hormiga. Se ha reencarnado como bien le informa Buda, otra hormiga gigantesca y con sobrepeso. La presentadora no da crédito a lo que le ha sucedido. En esta primera vida aprende cuál debería haber sido su primera prioridad en la vida: su familia, y también lo que tiene que hacer para recuperarlos: acumular karma positivo. Vida tras vida, Kim va haciendo buenas obras, se va convirtiendo en aquella persona que había olvidado ser y se sacrifica una y otra vez para poder estar cada vez más cerca de su familia. Incluso renuncia al Nirvana por estar con ellos.Obviamente, tiene un “happy ending” (un final feliz) y tranquis aquellos que odian los spoilers, que se ve desde la primera página. La historia de Kim, siempre acompañada de su inseparable compañero el célebre Giacomo Girolamo Casanova, es un viaje iniciático hacia la reorganización interna, hacia el restablecimiento de las verdaderas prioridades, hacia el nirvana real y verdadero de la propia existencia. Así que tras la lectura, yo también he intentado reorganizar mis prioridades, no es fácil porque siempre hay que sacrificar algo y desapegarte no es siempre sencillo. Pero, una vez que más o menos tengo mis prioridades reorganizadas; me siento mucho más realizada, plena y feliz. Es importante tener metas realizables que cubran tus necesidades aunque esas necesidades disten de los patrones sociales. El nirvana de otros no es necesariamente el tuyo propio, así que, recordando lo que le dice Buda a Kim: ¡No hace falta nirvana para llegar al nirvana! Simplemente hay que caminar hacia tuyo propio.