sábado, 29 de noviembre de 2014

37. "No te sientas pequeña. Yo te siento grande, inmensa, hermosa, buena." Alicia Pérez Gil



De verdad que me siento muy afortunada de tener los amig@s que tengo porque en momentos no tan buenos siempre salen a echar un cable o una mano o un abrazo o unas preciosas palabras de ánimo. 

Alicia Pérez Gil ha sido una fuente de inspiración constante desde que inicié mi blog hace ya un par de años. Siempre constante, trabajadora, incansable. A veces, la siento cansada y abatida porque ser escritora en este mundo no es nada fácil pero ella sigue ahí luchando por hacerse un hueco, por alzar su voz alta y clara, por cumplir sus sueños. Y sé que lo va a conseguir. Un día será tan famosa que tendrá una enorme lista de groupis esperándola para que les firme uno de sus libros con una dedicatoria la mar de mordaz y ocurrente, tal y como es ella. Y yo espero que me contrate como asistente y me retire de mi profesión. ;-)


Me resulta difícil explicar la conexión que me une a ella. Jamás nos hemos visto cara a cara pero sé que está cerca, mucho más próxima que mucha gente que está físicamente a mi lado. A veces, parece que no esté pero, cuando menos te lo esperas, aparece con un gran abrazo virtual, con esa sonrisa suya que llena de luz cualquier momento de " A la mierda, dejo de escribir." Y ella toca a tu puerta y te recuerda que no eres pequeña, que puedes hacer grandes cosas. 

Hace unas semanas tuve uno de esos momentos. Un instante de cuestionarme mi destino, de preguntarme qué narices tenía deparado para mí el universo. Me sentí diminuta y triste porque la vida real no es nada bonita. A veces es muy cruel y me exige una fortaleza que no siempre soy capaz de encontrar. Pero allí estaba Alicia con uno de los regalos más bonitos que nadie me ha podido hacer: Una entrada en su blog, unas palabras que me llegaron directamente al corazón y me hicieron encontrar la fuerza perdida. 

LOS VIERNES, UNA MANO: PARA E. PARA TODAS LAS E. PARA TODOS LOS E.
Los viernes suelo tener tiempo y pocas ganas. Así que los viernes los voy a dedicar a decir a otros algunas cosas que creo que alguien debió decirme a mí.
Querida E.
Sentirse pequeño es inevitable en ocasiones. Porque el mundo es grande, la vida es larga y nos equivocamos a menudo. Sentirse pequeño es inevitable porque nos han dicho que esto de vivir es una cuestión de cantidades y tamaños. Si uno tiene el tamaño adecuado, quizá reciba una cantidad justa de amor. Si uno tiene las ideas adecuadas, quizá reciba la cantidad adecuada de amor. Si uno tiene el descaro, la simpatía o la suerte adecuadas, quizá reciba ese amor.
Sentirse pequeño, abandonado y solo es, a veces, una seña de identidad. A veces uno se reconoce en la pequeñez, el abandono y la soledad porque lo ha vivido tantas veces que termina por creer que es lo que le corresponde.
Sentirse pequeño es negar la propia grandeza.
Las personas pequeñas no hacen que nazcan hadas de las yemas de sus dedos, no abren ventanas para que los demás vean el mundo a través de ojos nuevos. Las personas pequeñas no reconocen al tacto la magia de los libros.
Sentirse pequeño es ser pequeño.
No hay nada más grande que dedicarse las canciones de amor. Todas las canciones de amor. Cántate una canción de amor. Una de E. para E.
Sentirse abandonado es como abandonarse y no irás a ningún sitio sin ti.
Sentirse solo es encerrarse y el mundo está fuera.
Ese mundo duro, que corta, que no entiende, que da mucho frío o mucho calor.
Es ahí donde estamos los que sentimos en las mejillas el aleteo de tus hadas, los que miramos a través de tus ventanas.
Sentirse pequeño es inevitable en ocasiones, pero no te sientas pequeña. Yo te siento grande, inmensa, hermosa, buena.
Yo no me rindo. No te rindas tú.
Alicia Pérez Gil 

Mi querida Alicia, no me rindo. Me siento grande, inmensa, hermosa, buena. Vuelvo a escribir, vuelvo a encontrar las palabras encadenadas que había perdido. Pronto habrá noticias y serán buenas. 

Mis queridos lectores no dejéis de visitar el universo de Alicia Pérez Gil y no dudéis en comprar su obra de cabecera: Inquilinos, no os defraudará. 

GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS. 


lunes, 10 de noviembre de 2014

3. HIDDEN FAIRIES (HADAS ESCONDIDAS)

Las Hidden Fairies nacen de un encargo. Lo único que me piden es que tenga hadas y poco más. A veces, cuando tienes libertad, la dificultad aumenta porque no tienes nada en lo que inspirarte. Así que decidí investigar sobre las hadas y di con unas siluetas que me llamaron mucho la atención. Decidí carvarlas y convertirlas en sellos. Este fue el resultado tras varias horas de trabajo:  


Por otro lado había comprado unos papeles acuarelables nuevos y quería asegurarme de que podían resistir ciertas técnicas. Estuve jugando con combinaciones de tintas y sal y me encantaron los lienzos finales. Así que decidí unir las hadas con los lienzos y así nacieron las Hidden Fairies: 


Usé una encuadernación muy sencilla porque ya son suficientemente llamativas como para sobrecargarlas con algo más complejo. Una lazada al lado y ya está. 


Una de las dificultades con las que me he encontrado es que los papeles eran poco flexibles y al doblarlos no quedaba del todo bien. Para restaurar esas partes, distresé el lomo de las libretas. 
Y estas son mis Hidden Fairies: 



2. CUADERNO DE NOTAS STEAMPUNK

Todo profesor necesita un cuaderno de notas que es como una extensión de la persona mismo y este año he decidido cambiar de estilo. Durante dos años seguidos he sido fiel a las Gorjuss y este curso tocaba renovarse. Durante el verano he descubierto el steampunk y el estilo me ha fascinado: decadente y victoriano, moderno y misterioso. Decidí investigar sobre el estilo steampunk en el scrap que parece ser una tendencia que está entrado con fuerza últimamente y hacer mi cuaderno de notas para este curso 2014-15. Los retos que se me presentaron fueron:


1. La practicidad y el peso del cuaderno en sí

2. Qué técnica utilizar

3. Había colecciones de papeles que pudiera utilizar

4. Y sobretodo que me durara todo el curso, ya que es un objeto que se utiliza constantemente.

Partí de cero y utilicé cartones y anillas para hacer la estructura.






Lo forré con tela de lino y pegué papeles a los que había hecho embossing con las fundas de Tim Holz y le di a todo un par de capas de gesso. Luego le pegué los engranajes troquelados de la colección de Prima para Big Shot que me envió una de mis mentoras Montse Gómez Yera y le volví a dar un par de capas con gesso. Una vez se secó el gesso le pegué algunas tuercas, botones y demás tornillería y volví a darle otra capa de gesso.




Ahora venía el momento de las tintas y utilicé las Dylusions de Ranger. Supercontenta estaba yo con el resultado que se me cayó el alma a los pies cuando vi que las tintas se diluían y la intensidad se desvanecía. ¿Qué había hecho mal? Inicié mi investigación y pregunté a las grandes sabias (Ruth Bernal y La Reina Limonera) y averigué que dependiendo del gesso que utilices (si es muy líquido)absorbe las tintas que uses. Y bueno como nunca te acuestas sin saber nada nuevo me sentí más tranquila por unos breves momentos. Hasta que a mi mente acudió la siguiente duda: ¿Y ahora cómo lo soluciono? Decidí poner un par de capas de pasta de modelar que parecía más sólida y consistente y volvía a poner las tintas. Y sí, gasto de energía y de tintas, pero no había más. La intensidad se mantuvo aunque mi aventura no había acabado.




Aunque estaba satisfecha del resultado las tintas no se fijaron permanentemente. Había partes que cuando las tocabas te manchaban. Maria de Bámbola me sugirió que le pusiera un spray fijador y así lo hice. Encontré uno satinado y di una capa protectora a la portada.



Y ya sólo queda el interior. 


y los separadores de las diferentes secciones del cuaderno de notas.


Y el resultado final!!



1. COSIDO COPTO


En esta primera entrada me gustaría mostraros mi primer acercamiento al cosido copto. Es una de las encuadernaciones más antiguas. que conocemos. Data del s. III o  IV a.c. y proviene del antiguo Egipto. Se trata de unir una serie de cuadernillos con hilo en cadeneta y no se precisa ningún tipo de adhesivo para montar el lomo ya que el hilo queda a la vista. Personalmente me gusta porque al abrirse las tapas completamente se pierde poca superficie útil. 
Aunque parece una encuadernación de lo más complicada, una vez que se consigue automatizar los pasos, es de lo más sencillo. Tanto, que se puede hacer con los ojos cerrados. Yo la aprendí de David de Ankadu en un taller de encuadernación que impartió en un centro cívico de Reus. 
Esta primera libreta que comparto es la que realicé en dicho taller y me quedó preciosa. Las tapas están forradas con papel de la colección Lost & Found Two by Jen Allyson de My Mind's Eye. Así como también los separadores de los cuadernillos en el interior de la libreta. Elegí el hilo anaranjado para combinarlo con la rosa del frontal. 


Y tras ella... le pillé el gustillo al cosido copto, me perpetré de tela del IKEA y aquí está el resultado:


versión 1


versión 2


versión 3

miércoles, 28 de mayo de 2014

MICROCUENTO 01



Voy a cerrar los ojos en voz baja, voy a meterme a tientas en el sueño. En este instante el odio no trabaja y la oscuridad envuelve el pensamiento. Un deseo da forma a la luz mientras la luz crea una oscuridad en el sueño. La vida corre rauda y veloz en una telaraña de historias que se van entretejiendo. Madejas que hilan las antiguas tejedoras. No existe pero existió. Un telar de luz.





lunes, 17 de marzo de 2014

36. El único final feliz para una historia de amor es un accidente.





 "En esos momentos, el señor Langosta Okuda dice en sus sueños palabras que entran en los míos: 
- Un día entenderás que el único final feliz posible para una historia de amor es un accidente sin supervivientes. Sí, Shunsuke, mi parvo estorbo, mi pequeño fugu idiota: un accidente sin supervivientes."

Llevo unas semanas perdida en las obligaciones laborales y al blog entro en diagonal. Ni siquiera encontraba un momento para entrar y comprobar que seguía allí, esperando.Y el estrés, al final, sólo puede llevarte a un lugar: la cama. Una tarde, el cansancio pudo conmigo y disfruté de una siesta reparadora. Necesitaba recargar pilas y al levantarme... Digamos que no llegué a levantarme. En la mesita de noche tenía "El único final feliz para una historia de amor es un accidente" de J. P. Cuenca, autor desconocido hasta entonces que me recomendaron en la biblioteca. Abrí la primera página y eso fue mi perdición. Me recoloqué la almohada, corregí mi postura y empecé a devorarlo. Dos horas más tarde cerraba la contraportada con una sonrisa en los labios. El estrés había desaparecido y el cansancio también. Hacía tiempo que no encontraba algo así: extraño pero a la par coherente, diferente pero familiar, original... Mis últimas lecturas han sido bastante decepcionantes. Cuando lees mucho, llega un momento que cuesta que te sorprendan. Y debo confesar que Cuenca me sorprendió. Y eso, sorprenderme, es bastante difícil últimamente. 
¿Cómo explicar de qué va? La estructura es inteligente: comienza con un flashback, la historia se cuenta a través de múltiples formatos y visiones, el estilo sencillo aunque profundo (hay un segundo nivel de lectura muy interesante y sutil que te lleva más allá), de ritmo rápido pero de fácil aprehensión, y los personajes... Los personajes... no destacan por su humanidad aunque son puramente humanos, incluso la muñeca Yoshiko.
Y sí, vuelvo al tema japonés... No lo buscaba, me esperaba tópicos brasileños y fue un shock encontrarme con un libro tan japonés. Tuve que leer dos veces la contraportada para asegurarme que el autor era brasileño y no tenía ningún tipo de ascendencia nipona. Porque de verdad que me dicen que el libro lo ha escrito un japonés y me lo creo. 
A estas alturas os preguntaréis por qué me gustó tanto. No es una historia bonita, ni agradable de leer pero hay algo que te atrapa. Habla de la sombra humana, esa que por existir nos hace más humanos. Cuenca muestra la cosificación de los seres humanos, alienados de cualquier emoción, escondidos a través de la tecnología, obsesionados por la imagen... en una historia donde la más humana de todas es una muñeca sexual (love doll) llamada Yoshiko y que es propiedad del señor Okuda.

"Más allá de eso, ¿hasta qué punto un cambio en las medidas de mi cuerpo harían otra de mí-ya que yo soy mi cuerpo y mi nombre es Yoshiko-?¿Cuánto debería engordar o crecer para dejar de ser quien soy y transformarme en otra? ¿Cuál sería la frontera?

Cuando pienso en el señor Okuda al lado de esa mujer con medidas imposibles para mí, siento un foco de calor preciso dentro de mi cuerpo, como si alguien hubiese encendido un fósforo en mi pecho. Me quedo inquieta e incapaz de cumplir mis tareas domésticas, leer o ver la televisión. El único pensamiento capaz de tranquilizarme es imaginar el retorno del señor Okuda hacia mí. Pero al instante siguiente el señor Okuda no golpea la puerta, ni en el próximo ni en los que vienen después, y eso que llaman “ahora” tarda en pasar y siento un gran rechazo por todo.
La única forma de parar esto sería desaparecer.

Y desaparecer sería que me encierren en la caja donde vine y perder mi nombre Yoshiko, y permanecer sola en la oscuridad hasta mezclarme con la oscuridad y no distinguir qué es la oscuridad y qué soy yo, y así perder la conciencia de mi cuerpo y con ella mi cuerpo, que es lo que soy, porque yo soy mi cuerpo y mi nombre es Yoshiko.

Pero hay una segunda idea que me alivia y me da un enorme placer siempre que corto pescado venenoso para mi amo. Es la de matar al señor Okuda. Y hacer que el ahora deje de pasar también para él."

El amor no es bonito en la historia. No es un pastel de merengue. Es violento e interesado, es obsesivo y cruel, es infiel y escabroso. Y uno de los mejores exponentes del amor en el libro es Shunsuke, el hijo del señor Okuda, quien se enamora de la rumana Iulana Romiszowska. Y esa es la Historia de Amor. Una historia de amor vigilada por la Sala del Periscopio a cargo del padre de Shunsuke, el señor Atsuo Okuda, el señor Langosta Okuda (como lo llama su hijo), el poeta Tanka retirado, el personaje que vive a través de las imágenes que recoge en la sala del periscopio sobre la vida del estorbo de Shunsuke. Una historia de amor que tiene un final trágico para Iulana, que tiene un final trágicamente cruel para Shunsuke.
Esta visión tan peculiar sobre el significado del amor lleva al lector a Kazumi, una bailarina exótica que es la estrella del bar de compañía donde también trabaja Iulana Romiszowska. Ambas escenifican una escena en un lavabo que no tiene desperdicio y que no voy a narrar aquí más por pudor que por otra cosa. La relación amorosa entre ambas va más allá del deseo. Las chicas tienen más caras que un prisma aunque ninguna de las dos puede evitar cortarse con sus propias aristas. Encarnan la parte más idealista del ser humano, los sueños que nos hacen seguir teniendo esperanza, lo que se puede llegar a hacer por conseguirlos, la fina línea entre la realidad real y la realidad que nos construimos. 
“¿Tú tienes sueños? 
-Yo nunca sueño. No recuerdo ni un solo sueño. Creo que nunca soñé. 
-¿Existe alguien que no sueña? 
-No sé. En verdad, creo que no sueño porque todos los días soy soñada por otros. Yo misma soy un sueño. Los sueños no suelen soñar, ¿no es cierto?” 
Cuenca crea una historia distópica que se confunde con un sueño o, más bien, con una pesadilla. Yo recuerdo pocos sueños cuando me despierto pero, en ocasiones, la mezcla de elementos extraños dan una consistencia al mismo sueño que lo hace puramente real. Y en todo sueño que se precie existe un animal extraño. En este libro lo extraño es la presencia del Fugu, un pez venenoso, y la Asociación del Fugu Armonioso de Tsukiji que va apareciendo durante toda la historia como un hilo que va uniendo los retales inconexos del cuento fantástico. La asociación se encarga de mantener el conocimiento de cómo cortar un fugu y poder comerlo porque si se desconoce la manera exacta de cortarlo, al comerlo produce una muerte por parálisis en un promedio de cuatro a seis horas por contener altas dosis de tetrodoxina. Y sí que existen fugus "limpios" criados en un ambiente controlado para no morir disfrutando de su sabroso sabor, pero, no es lo mismo. Sutil y enorme metáfora de la vida que dejo que el lector analice en la soledad de su casa. 
Y sólo cabe decir que esta vez la contraportada del libro no engaña y que "Cuenca arma un cuento de amor sorprendente, en donde la vida fragmentada de la megalópolis, el voyeurismo omnipresente y la perversión humana son villanos que amenazan cualquier atisbo de afecto." A veces la realidad, supera la ficción y la ficción se hace más real y poderosa que nunca. Vivimos en un sueño o en una pesadilla. Vivimos o eso pensamos que hacemos y, a veces, sólo demasiadas veces, se nos olvida que somos humanos.
Tenéis que leer "El único final feliz para una historia de amor es un accidente" y entonces comprenderéis esta caótica entrada, lo comprenderéis todo. 



lunes, 10 de febrero de 2014

35. Sobre el amor mutuo (entre otras cosas)



He recorrido un largo camino, 
el frío penetra mi ropa gastada. 

Esta tarde el cielo está despejado, 

¡Cómo duele el corazón! 

Seihaku Irako

La literatura japonesa no me agrada especialmente. Tal vez sea el ritmo, tal vez sea la sensación de que me estoy perdiendo un significado último por la multitud de símbolos culturales que utilizan. A pesar de ello, siempre le doy una oportunidad. "El cielo es azul, la tierra es blanca" fue la lectura de enero para el club de lectura en el que participo. Me costó entrar mucho en la historia. Me sentí desconectada, como un espectador lejano que veía las sombras de la película en la pared. Me sentía un poco como la protagonista con su familia: 
"Mi madre, mi hermano y la familia de éste vivían en el barrio pero apenas nos visitábamos. No me sentía a gusto en aquella casa llena de ajetreo. Mi familia ya no me presionaba como antes para que me casara y dejara de trabajar, hacía mucho tiempo que había dejado de atormentarme con esa letanía. Pero había algo en aquella casa que me provocaba incomodidad. Era como si encargara varias piezas de ropa hechas a medida y al probármelas descubriera que unas eran demasiado cortas y otras eran tan largas que las arrastraba por el suelo al caminar. Entonces me quitaba la ropa, estupefacta, comprobaba de nuevo las medidas y me daba cuenta de que eran exactas. Así me sentía con mi familia."
Tsukiko es la protagonista y narradora de la historia. Es un personaje peculiar: una treintañera solitaria que disfruta comiendo y bebiendo en la taberna. Parece como si su vida se hubiera detenido pero este hecho no la perturba lo más mínimo. Es como si no sintiera ningún tipo de emoción. Y esto es lo que me echa para atrás de la literatura japonesa que ha caído en mis manos: que los personajes parecen muertos vivientes que se han tomado una sobredosis de tranquimazín. 
"¿Cuántos años llevaba viviendo en aquella ciudad? Cuando me emancipé viví en otra ciudad, pero del mismo modo que los salmones siempre acababan remontando el río donde nacieron, yo también acabé regresando al lugar donde había nacido y crecido." 
Y esta anodina vida a cámara lenta donde se extiende el tiempo elásticamente es la vida
de Tsukiko hasta que se reencuentra con un viejo maestro de escuela. Su vida cambia (pero a la japonesa, que nadie se espere una historia de amor pasional y tórrida). El maestro, un señor mayor, comparte sus mismas aficiones (comer y beber en la taberna), la instruye, parecen incluso moverse a un mismo ritmo. Sus encuentros por intervención del destino o el azar marca una conexión sutil en ambos. Como si no necesitaran quedar para verse, el universo se encarga de reencontrarlos una y otra vez. Y ahí es cuando la historia empezó a engancharme. Se mueve al mismo ritmo que los personajes. Los respeta y eso confiere una atmósfera mágica. 
Tsukiko también cambia la vida del maestro. Le devuelve una juventud que olvidó, otro tipo de mujer diferente a su estrambótica ex-esposa, mejora la relación con su hijo. 

Poco a poco, lentamente, a fuego lento la historia de amor se va gestando. Sin importar que él sea un octogenario y ella una exalumna aniñada de treintaymuchos. Dudas, caminos separados, rituales de cambio y ambos acaban estando preparados para una relación donde su mayor aliciente es el amor mutuo. Nada más. Ni sexo, dependencia, expectativas, deseos. Sólo amor mutuo compartiendo el tiempo que les quede juntos. Y ahí, en esa escena, la piel se me erizó. A pesar de que los dos fueran discapacitados emocionales para la sociedad, comparten un profundo respeto por el amor mutuo. Y me conmovió porque hoy en día parece que es lo menos importante: Amarse mutuamente. 
Y al final me enamoré de la historia de estos amantes tan peculiares. Destila amor y emoción por los cuatro costados. Es algo muy sutil. De la aparente no emoción me encuentré llorando y moqueando en las últimas líneas del libro.
"En noches como ésta, abro el maletín del maestro. En su interior no hay nada, sólo un vacío que se extiende. Un enorme vacío que crece sin parar."

Y me pregunté... ¿en qué momento me embargaron las emociones? ¿cómo me tocó el corazoncito de semejante manera? No me di cuenta pero me vi abrazando a Tsukiko y consolándola en aquellos duros momentos de despedida y pérdida.  

PS: Y para aquellos que tras leer el libro no puedan descubrir la magia tras la historia, les dejo un documental para que se hagan una idea de los problemas de los japoneses en las relaciones personales: 





lunes, 27 de enero de 2014

34. Sangue Sabur: La piedra de la paciencia


Según la mitología persa una sangue sabur o piedra de la paciencia es una piedra con poderes mágicos al que uno le explica todo aquello que no se atrevería a explicarle a nadie más: sus desgracias, sus sufrimientos, sus secretos... Esta piedra escucha y guarda todo lo explicado hasta que un día, cuando ya no puede guardar nada más, explota y en ese día, uno queda liberado de todo sufrimiento. Yo he sido sangue sabur muchas veces. Dicen que sé escuchar. He explotado algunas veces y he liberado a otros de su sufrimiento. Yo también he necesitado de otras sangue sabur y también han explotado y me han liberado. 
"La piedra de la paciencia" es uno de esos grandes pequeños libros que todo el mundo debería leer. Me recordó a "Cinco horas con Mario" de Delibes. En ambas historias el monólogo de una mujer repasa su vida ante su marido yacente e inerte: sus vidas, sus personalidades, sus conflictos...  La protagonista de "La piedra de la paciencia" convierte a su marido (en coma por una absurda pelea en el frente) en su propia sangue sabur y le explica todos sus secretos. El escenario es una habitación en un barrio en primera línea de fuego en Afganistan y su monólogo se ve interrumpido por las constantes visitas del Mullah, las bombas que caen, los registros de los soldados, la llamada de atención de sus niñas, la necesidad de buscar los medicamentos para su marido... Pero, extrañamente, esas interrupciones son burbujas de aire para la protagonista que necesita salir de la atmósfera viciada que se crea en la habitación donde reposa su marido. 
La historia es una historia catártica. Va subiendo de intensidad lenta pero sin pausa. Al principio; la mujer cansada, sufrida, frustrada se siente perdida ante lo que sucede. Se irrita con facilidad, la situación le supera. Todo hubiera sido más fácil si hubiera muerto. ¿Quién puede vivir con una bala en el cuello? Le pregunta a su marido que no puede contestarle. Ella no estaría allí atrapada si él hubiera muerto. ¿O tal vez sí? Uno de los hermanos del marido la hubiera desposado y se la habría llevado de aquél lugar. La hubieran encarcelado en vida una vez más. ¿Y quién no se ha sentido así alguna vez? Pensando que hubiera sido mejor cualquier otra situación porque en la que nos encontramos, nos supera. Creo firmemente que todo lo que nos sucede, sucede por algo. Hay algún motivo que aparentemente no se nos desvela oculto en cada cosa que nos sucede, en cada persona que conocemos. Sólo hay que saber mirar y esperar y al final se nos desvela como una revelación mística. Confiar y seguir luchando. Las fuerzas salen siempre de donde menos se las espera. Y así es cómo la mujer sigue hablando y fortaleciéndose con su sangue sabur en pos a una liberación que no sabe si ocurrirá. 

A medida que la historia se va desarrollando, la esposa se va reconciliando con sus secretos. Los confiesa y el hecho de verbalizarlos, la empondera. Así le habla a su marido de su padre y el asesinato de su codorniz favorita, de sus sentimientos en el compromiso y en la boda donde él, ausente, seguía siendo un héroe en el frente, su insatisfacción con él en la cama, cómo aprendió a darse placer sola, cómo le estaba enseñando a un joven soldado tartamudo a ser un buen amante... Todos sus secretos más oscuros van saliendo poco a poco y ella es cada vez más fuerte, más segura, más auténtica. El marido parece no inmutarse pero ella sabe que la está escuchando. Aún así hay un secreto que no parece atreverse a desvelar. La protagonista va encontrando su centro con su discurso. Es un poco lo que me pasa a mí con este blog. Escribiendo parece que todo se va recolocando y me siento más en paz conmigo misma. Encontrar mi centro para ser más yo, más auténtica. Mi blog es mi sangue sabur. Algún día estallará y ya no será necesario porque ya me habré liberado. 

Y sucede. El gran secreto es desvelado y su sangue sabur estalla: su marido abre lo ojos. El final creo que merece la pena que lo descubráis por vosotros mismos. La catarsis última, la liberación de todo sufrimiento:
"La mujer vuelve a abrir lentamente los ojos. 

El viento se levanta y hace volar por encima de su cuerpo a los pájaros migratorios."
Sin duda una gran historia. Personajes sin nombre en un lugar concreto que hace a personas con nombre de cualquier lugar inconcreto dar el primer paso hacia la verdadera esencia del Ser. 


"Puedo hacer cualquier cosa contigo. Puedo hablar sobre cualquier cosa que se me ocurra. Mi piedra de la paciencia. Vives para liberarme de mi sufrimiento."
PS: La película es también excepcional. Como el libro... Altamente recomendable.  

lunes, 13 de enero de 2014

33. Rompiendo el papel



Volver tras casi un año de parón plantea un vértigo inusitado mezclado con dudas sobre la necesidad real de la vuelta a la arena. Comprometerse no es siempre sencillo y a los malos hábitos nos acostumbramos pronto. Y mientras que la disciplina que implica escribir es una gran desconocida para muchos, para otros es una necesidad básica. Para mí, escribir es como respirar y ¿qué sucede si no respiramos? Podemos vivir sin comer entre 20 y 30 días, el récord en sobrevivir sin dormir es de 11 días mientras que sólo podemos pasar 3 o 4 días sin beber. ¿Cuánto aguantas sin respirar? Va, haz la prueba. Apuesto que no superas los 3 minutos. Sin respirar, perecemos. Pero... ¿y sin escribir?. Yo he pasado largas temporadas con alergia al lápiz y al papel (ya sabéis que soy un poco antigua para según que cosas). Siempre pensé que no tenía nada que explicar aunque con el tiempo me he dado cuenta de que me perdía en mi rutina y en mis obligaciones. 
Este año que acaba de comenzar es un año 7. Se presenta propicio para tomar decisiones, cambiar, cerrar ciclos y abrir nuevos según la numerología. Así que, después de darle muchas vueltas, he decidido volver a la carga con cambios, nuevas secciones y nuevas inquietudes que ya iré desvelando poco a poco. Pero ya no me disperso más y voy a lo realmente importante: volver a escribir. 
Charlotte Perkins Gilman, creando
En mi última reseña ya os comenté que me despedía por un tiempo por problemas de salud. Unas cuantas operaciones y meses de reposo después, mis ojos ya están prácticamente recuperados. He vuelto a leer sin problemas y casi a la misma velocidad que antes de mis problemas oculares y soy muy feliz por ello. El proceso no ha sido sencillo pero ha sido un gran maestro. Me ha llevado a grandes momentos de introspección y en uno de esos momentos, me fui al año 2000 cuando estudiaba Literatura americana del siglo XIX en Clemson University en Carolina del Sur con Susanna Ashton, una profesora muy interesante de la que me fascinaban sus clases. Y fue en una de ellas que descubrí a Charlotte Perkins Gilman y su Yellow Wallpaper (El Papel Pintado Amarillo, Contraseña editorial). Una breve historia gótica donde la protagonista se ve forzada a llevar una cura de reposo por sus problemas nerviosos. Es tan breve como intenso pero se me hizo muy cercano en esos momentos de inactividad cuando no podía leer. A momentos me desquiciaba por no-hacer, por la relajación, por el descanso perpetuo. Cuando me quitaron aquello que creía que me hacía respirar, casi pierdo el norte. A pesar de todo, me hizo replantearme muchas cosas en su momento como así lo hizo la protagonista de la historia que se obsesiona por el papel pintado de su habitación. El no poder escribir la lleva a montarse un monólogo interior fantásticamente neurótico en su cabeza. El color amarillo representa el color de la angustia y de la locura. Incluso llega a oler a amarillo mientras observa a la mujer atrapada detrás del estampado del papel quien le hace de espejo en su locura. 

El cuento fue un intento de la autora por denunciar la situación de muchas mujeres a las que se les obligaba a ser el ángel de la casa: la ama de casa, madre y esposa perfectas a las que al menor indicio de motivación fuera del hogar se las obligaba a largas curas de reposo con la finalidad de que la inactividad aplacara sus deseos por desarrollar dichas inquietudes. No sorprende entonces que muchas mujeres acabaran encerradas en instituciones psiquiátricas completamente desquiciadas al amparo de electroshocks que les devolviera la cordura. Perkins quiere mostrar que es posible romper ese papel que atrapa a muchas mujeres de su tiempo y liberarse. Lo curioso del cuento es que la propuesta de la narradora de la liberación femenina es a través de la abyección: la autora sale del papel amarillo arrastrándose("Ni siquiera me gusta asomarme por las ventanas-hay tantas mujeres arrastrándose-(...) Me pregunto si todas ellas han salido de ese papel como hice yo" p. 48). Es esta humillación la que le da la fortaleza para posicionarse con su marido. 
El Papel Pintado Amarillo (preciosa edición bilingüe por parte de Contraseña, por cierto). Es un canto a la liberación femenina mostrando su verdadera esencia. Un valiente tratado que defiende que la mujer es algo más que una buena esposa, madre y ama de casa. 

Tiempos de reposo, tiempos de reflexión. Mirar dentro siempre te da respuestas y la mía se hizo clara cristalina y por eso vuelvo a estar aquí. Como dice la protagonista de la historia: 
"No sé por qué escribo esto.No quiero.No me siento capaz. Y sé que John consideraría que es absurdo. Pero de algún modo tendré que decir lo que siento y lo que opino; ¡Supone un alivio tan grande!" (p.35)
PS: Y para aquell@s que piensen que la historia de Charlotte Perkins Gilman es completamente anacrónica... echad un ojo a este documental: "Gente Extraordinaria: Mujeres Obedientes". La sumisión está de moda. Ahí queda dicho y que conste que creo en la equidad entre entre hombres y mujeres.