viernes, 12 de mayo de 2017

43. Kinderwunsch y el Día de la Madre


Este pasado fin de semana se celebró el día de la madre. Sinceramente, nunca le había prestado mucha atención pero este año lo he sentido diferente. Y es que la búsqueda de prole puede llegar a ser desquiciante. De repente, se te cruzan los cables y sientes una envidia terrible de aquellas personas que ya poseen aquel precioso tesoro: un hij@. Yo nunca me he considerado una persona celosa o rencorosa pero, al final, este camino sin fin te hace perder la poca cordura que te queda. La respuesta más común es que te relajes, que no pienses, que te rindas, que la adopción también es una opción. Pero nada, esas palabras de consuelo hieren más que la cruda realidad. Y es que, mes a mes, la sensación de fracaso se hace más intensa.
Una de las cosas que más me ha gustado de este día de la madre, a pesar de todos los baches que hemos ido encontrando en el camino, es que los límites de la maternidad se van diluyendo poco a poco y ya no se considera sólo madre a la que pare sino que el abanico se abre mostrando nuevos tonos de gris como muestra la siguiente reflexión que una amiga escribió en su muro de Facebook:
“La maternidad no empieza justo con el nacimiento de un hijo, empieza mucho antes para aquellas mujeres que quieren ser madres. Muchos sentimientos que se mueven: amor, miedo, valentía, desesperación, silencio, generosidad...No todas tenemos un camino fácil hasta lograrlo. Algunas tardan años en lograr un embarazo, otras pueden ver partir sus pequeños antes de tiempo, otras se enfrentarán a largos y difíciles procesos de adopción o tratamientos... otras deberán asumir que nunca llegará ese bebé amado y tener la fuerza interior de reenfocar ese deseo... Hoy me acuerdo sobre todo de esas madres, las otras madres humanas, quizás las más silenciadas, mi admiración y respeto, a las luchadoras que conozco y están o estuvieron en eso. Ellas también son madres.” Cristina García
Y es que hay poca visibilidad y comprensión para con aquellas madres todavía en proceso de búsqueda. La sensación de desconsuelo es a veces tan enorme que aunque la intención principal de los que intentan ayudar, sea esa, la de ayudar; en realidad, hacen que el dolor sea aún más intenso si cabe. Hay pocas ya-madres que recuerden las dificultades que pasaron antes de tener a su hij@. Todas afirman que una vez lo tienes, lo sufrido con anterioridad se olvida. Es en ese grupo en el que esperarías mayor comprensión y, sin embargo, pasa todo lo contrario.


Por eso cuando tuve el libro “Quién quiere ser madre” entre mis manos en el Sant Jordi de este año no pude resistirme y lo compré. Cada capítulo, corto y conciso, me hizo recordar cada una de las etapas por las que estoy pasando: la ansiedad de la espera, las pruebas de embarazo, la percepción de síntomas inexistentes, la necesidad de saber porqué no puedo quedarme, la tristeza de ver que otras ya lo han conseguido… Así que respiré profundamente y me sentí más tranquila de repente. Hay más como yo. No estoy loca. La protagonista que a los 40 se da cuenta que ha postergado demasiado la maternidad cae en barrena tras la muerte de su padre y, mientras vive el duelo de la pérdida, revive cada mes un duelo más por aquel hij@ que no acaba de llegar. Porque, no lo dudéis, que cada vez que baja la regla es la señal de que has sufrido una pérdida más.

Llega un momento, sin embargo, en el que te rindes, en que tocas fondo porque tu vida se ha reducido a esa eterna búsqueda y parece no haber nada más. Vives en un limbo donde lo único que parece importar es que por fin llegue ese positivo que estás anhelando después de tanto tiempo. De final abierto, el libro acaba justo en la etapa en la que me encuentro ahora. 

La ansiedad ha bajado y ya he aceptado que lo que pase será lo que tenga que pasar. Los días de pánico han pasado porque, al final, la vida tiene que avanzar. Sé que seré madre, bueno, rectifico, ya lo soy porque el Kinderwunsch (el deseo de ser madre) ya arde en mi interior. Ahora sólo cabe esperar que el universo conspire a mi favor y todo se alinee para que la luz al final del túnel brille con fuerza.  Y si no, siempre hay un plan B y un C. Hasta la Z aún queda camino por andar. 

lunes, 1 de mayo de 2017

NZ1. 800 palabras

Hace años que me obsesiona Nueva Zelanda. Mi mente lo ve como aquel paraíso en la tierra tan lejano a mi rutina que me dará la libertad que siempre tengo la sensación que me falta. Mi fantasía me transporta a una granja en medio de la nada con un huerto orgánico y vistas a la Bay of Plenty, un lugar tranquilo y relajado donde pueda escribir y dedicarme a la encuadernación sin las preocupaciones del día a día, del trabajo y de los compromisos sociales. No me preguntéis por el motivo pero Jack Johnson y Jason Mraz me trasladan a mi retiro espiritual imaginario cada vez que cierro los ojos en busca de una vía de escape porque, a veces, la vida me abruma. Así que, con la música retumbando en mi cabeza y con los recuerdos de mi estancia en Nueza Zelanda encendidos, he decidido, tras la renuncia a mi doctorado, abrir una ventana a mi paraíso personal, a ese lugar de paz donde en alguna otra vida viví y en alguna otra viviré. 

800 words es una de mis series de televisión favoritas en este momento. La descubrí el año pasado y no puedo estar más contenta con el hallazgo. George Turner, un columnista australiano famoso, decide comprar una casa en Weld, un pueblecito costero imaginario de Nueva Zelanda, tras la muerte repentina de su mujer. Necesita empezar de nuevo en un lugar tranquilo en aquel pueblo donde pasaba sus vacaciones veraniegas de pequeño, rodearse de memorias felices en esos momentos de extremo dolor. Sus dos hijos no piensan lo mismo y se ven arrastrados a esa locura transitoria de su padre. Al llegar, la casa es una ruina y la idea de que aquello ha sido un error cobra más fuerza. Sin embargo, los habitantes de aquel peculiar lugar le muestran que Weld es el lugar perfecto para comenzar su nueva vida. 

¿Quién no ha fantaseado alguna vez con irse muy lejos de casa? Empezar de nuevo, en un lugar tranquilo y hermoso, rodeado de naturaleza y con la playa a un tiro de piedra para surfear. Yo levanto la mano animosamente y me confieso. Hubo un momento en la vida que hubiera hecho las maletas y me hubiera ido allí con los ojos cerrados. Pero al final la vida me atropelló y aquí estoy escribiendo desde mi despacho que no tiene vistas ni al mar ni a la naturaleza exótica pero que es la vida que al final he decidido vivir a pesar de que a veces no sea la más tranquila. Y es que aquí el tiempo pasa a otra velocidad, demasiado rápido como para poder apreciar lo bonito que me rodea. Mi mente escapa a fantasear a esa ventana de vacaciones perpetuas donde yo pueda elegir mi ritmo y mi propio tiempo. Mi cordura me lo agradece a duras penas.

George acaba adaptándose a esa manera de vivir donde aparentemente nunca pasa nada pero que a un nivel más profundo le conecta a su dolor, a él mismo y a su propia vida. Sus hijos, olvidando los primeros problemas de adaptación a la nueva realidad, también encuentran su lugar en el mundo, aceptan la pérdida de su madre y logran rehacer sus vidas a paso lento. 

Cambiar de aires ayuda a ver las cosas desde una perspectiva diferente, te coloca frente al problema que quieres ignorar porque si piensas que yéndote lejos tus problemas se van a solucionar por sí solos lo llevas claro. Puedo hablar por experiencia propia cuando digo que los fantasmas te persiguen allá donde vayas. Lo que hagas con ellos es lo que marca la diferencia entre superar lo que te atormenta o vivir en un sufrimiento continuo. Por eso llegó un momento en mi vida que se me mostró la necesidad de establecerme en algún lugar y lidiar con mis fantasmas personales. Y es cuando siento el impulso de irme muy lejos cuando me doy cuenta de que algo no está funcionando como debiera. No estoy hablando de ese deseo de conocer mundo por el placer de conocerlo, sino unas ganas enormes de hacer las maletas, buscar una beca o un nuevo trabajo e irme a vivir muy lejos. Así que aquí estoy de nuevo, escribiendo para reconectarme, para intentar descubrir qué necesito en vez de lanzarme kamikaze a aquello que quiero porque a veces lo que quiero, no es lo que necesito y es muy duro darse cuenta de ello.



No prometo regularidad como en otras ocasiones. Escribiré cuando el alma me lo demande, porque ahora quiero escuchar a mi corazón, dejar que mi alma hable y ver hacia dónde me lleva la intuición. Acabé con la planificación de mi vida, surfearé las olas tal como vengan porque al final esa es la emoción de la vida que hemos elegido.



martes, 1 de noviembre de 2016

14. TRECE MANERAS DE MORIR

Cuando en Factoría de Autores nos propusieron una recopilación de cuentos a los alumnos de la escuela, no me lo pensé dos veces. Era una una oportunidad única para vivir de primera mano todo el proceso en la creación de una antología: la elección de los cuentos, la edición y la publicación. Fueron meses de trabajo y de nervios porque era algo nuevo para mí.
"Al romper el Alba" fue la historia que presenté y fue seleccionada. Una historia que nació originariamente en inglés con pretensiones de terror y que se alejaba mucho de las mil palabras a las que estoy acostumbrada a escribir para un cuento. Es complicado romper el esquema una vez se automatiza una estructura y por eso me cuesta tanto pasarme a la novela. Soy cuentista y una cuentista de mil palabras. La etiqueta se pegaba a mis palabras y me bloqueaba una y otra vez.
El hilo conductor de la antología es "una muerte inesperada" y con ese leitmotiv construí una historia a dos voces con nocturnidad y alevosía."At the Break of Dawn", como era su título original, fue la primera historia en evolucionar y podía crecer por ella misma hasta sobrepasar las tres mil palabras. También era la que podía sacarme de zona de confort. Los que me leéis sabéis que mis cuentos siempre tiene luz al final del túnel, intentan tener un mensaje de esperanza, son un poco flower power en resumidas cuentas. Con "Al romper el alba" se abría la oportunidad de hacer cosas diferentes, lejos de mis preferencias narrativas. Así que me adentré en el terror con criaturas de la noche que se alejan de la luz con la que me gusta trabajar.
Tras meses de trabajo, tuvimos que elegir dónde publicábamos la antología. Decidimos que debíamos de dedicarla a una buena obra ya que no nos íbamos a hacer millonari@s al tener que dividir las ganancias entre todos los que habíamos participado. Save the Children fue nuestra elección. Tiene una plataforma donde se puede colgar el libro en cuestión y los beneficios van dedicados a los proyectos de la ONG. Nuestra antología se llama "13 Maneras de morir" y está disponible a 1 euro (clica en la imagen para conseguir una copia):


Si quieres una buena lectura en el Día de los Muertos o sientes la imperiosa necesidad de hacer una buena obra pero no tienes el tiempo o el dinero necesario. Ya sabes: Compra nuestra antología. No te arrepentirás.

martes, 18 de octubre de 2016

42. La educación natural


Tengo momentos en la vida en los que me gustaría ser como Captain Fantastic e irme a vivir al bosque lejos de esta sociedad que me rodea. Captain Fantastic hace una crítica brutal al sistema educativo en general, no sólo por el lado tradicional si no también a las nuevas corrientes alternativas que están aflorando en el intento de dar respuesta a las inquietudes de muchas familias. Captain Fantastic narra la historia de una familia que educa a sus hijos en un entorno natural sin ningún tipo de intereferencia con el mundo actual. Leen libros que después critican, tocan instrumentos, cazan, tienen su propio huerto y son casi autosuficientes. La crisis se inicia cuando la madre de la familia se suicida al no poder gestionar su enfermedad mental. Y con su muerte, la familia de Captain Fantastic decide ir al funeral (ya que la madre estaba ingresada en un hospital donde decide acabar con su vida) y se encuentra con una sociedad que desconocen.   

Como muchos sabéis soy profesora de secundaria en un instituto público. Siempre he sido muy escéptica ante el sistema educativo que tenemos y, aunque creo que no es el mejor del mundo, no he encontrado ninguna opción de escuela libre que me acabe de convencer. Hay muchos proyectos muy interesantes en primaria pero suele importar poco la época adolescente donde escasean los programas educativos alternativos. Muchos defienden que los niños que han asistido a escuela libre en su más tierna infancia se adaptan increíblemente bien a la escuela tradicional. Pero, ¿es adaptación lo que queremos realmente? Si la solución a la escuela tradicional es un sistema libre, ¿por qué obligamos a nuestros adolescentes a asistir a un sistema retrógrado y anticuado? 

Debe ser duro para cualquier alumno que ha aprendido en un sistema libre entrar en un sistema altamente regulado, castigador, impositor, altamente directivo y pasivo. Veo en mis alumnos pocas ganas de participar y de ser proactivos, como si estuvieran adormilados. Y es que no es fácil estar seis horas seguidas con una pausa de treinta minutos entre medio sentados escuchando lo que cada profe repite sin fin hora tras horas exigiendo un silencio "necesario" para el aprendizaje. Sin darnos cuenta, los niños lejos de concentrarse al son del silencio, se dispersan con una facilidad pasmosa y descuentan los segundos con avidez. Adolescentes de la sociedad más visual y rápida hasta el momento permanencen sentados y en silencio, en fila y dormidos, encontrando su escapatoria en el entorno virtual. 

Reconozco que me costaría mucho ser adolescente en el momento actual, un poco como les pasa a los hijos del Captain Fantastic que no reconocen el mundo que les rodea casi como si fueran unos extraterrestres acabados de aterrizar en el planeta. La película muestra la polaridad entre dos mundos, ni la sociedad actual es la respuesta, ni la solución puede ser escapar del mundanal ruido. La gestión del cruce de caminos entre ambas realidades en el film muestra a un Captain Fantastic más cercano a la sociedad sin  renunciar a sus creencias ni mirada al mundo. Una reconciliación de ambas realidades que les devuelve a él y sus hijos a un ansiado mar en calma.

Yo, tras haber pasado por varias crisis vocacionales, empiezo también a encontrar la paz mientras observo cómo poco a poco el sistema educativo va cediendo a nuevas posibilidades. Ahora que la escuela libre es una realidad para muchos en sus diferentes aplicaciones, el sistema educativo tradicional empieza a buscar la manera de reinventarse y modernizarse para dar respuesta a las necesidades de una escuela inclusiva que no acaba de funcionar repleta de alumnos que están soberanamente aburridos aunque el profesor se disfrace de gallina para motivarlos. Espero con ilusión que el proyecto de Escola 21 acabe por eclosionar y afianzarse y que al final las escuelas directivas sean la excepción que confirme la regla en el entorno educativo del siglo XXI.


lunes, 3 de octubre de 2016

41. Y el héroe dijo NO



Antes de comenzar debo advertir que en esta entrada encontraréis ciertos spoilers sobre los 10 primeros episodios de las Crónicas de Shannara. No es propiamente una crítica sobre la serie, sino una reflexión sobre una chispa que se encendió en mi interior al verla y es que, por unos breves 10 minutos, pensé que el camino del héroe podía tomar otra bifurcación. Al final no fue para tanto pero sin esos minutos de duda esta entrada no hubiera sido posible. 



Como gran amante de las distopías y una indecisa incansable los What ifs siempre me han resultado atractivos. ¿Y si hubiera elegido otra carrera o me hubiera quedado en Inglaterra o dejara mi profesión? Y sis que se enganchan en la piel y a veces me plantean dudas de haber elegido el camino correcto. A fecha de hoy no puedo quejarme de la vida que tengo pero esta sociedad siempre me empuja a ver más allá, a la insatisfacción inagotable. Siempre existe aquella cosa que puede darme la parte de felicidad que me dicen que me falta. Así entramos en un bucle infinito de búsqueda que no se termina nunca ni me permite ser realmente feliz.

A veces siento como miles de hilos me estiran de muchas direcciones diferentes e incluso como pueden llegar a romperme. Contentar a todo el mundo además de imposible, es un desgaste emocional importante pero es altamente adictivo. Me gusta ver cómo la gente es feliz y si yo he contribuido en cierta manera a esa felicidad, me da un subidón considerable. Pero ¿y yo?¿Todo el mundo actúa así? Existe un fino hilo que se tensa entre los demandantes y los dadores porque en ambos casos ninguno sabe cuándo debe parar. Y entonces, la felicidad es imposible para ninguna de las partes.


Me interesa especialmente el camino del héroe según explica Joseph Campbell y no porque me crea una heroína per se sino porque el concepto de que todo el mundo es el héroe de su propia existencia es poderoso. Pero, ¿qué implica ser un héroe a nivel personal? Es algo que nunca me había planteado con anterioridad y observando la decisión que toma Amberle de no seguir su destino de convertirse en el nuevo Ellcrys y salvar así su mundo porque ama a Wil, me abrió una perspectiva nueva. La negación del sacrificio de la heroína implica la destrucción de las cuatro tierras pero ella no está preparada para ello. Quiere ser una mujer normal, no quiere seguir su destino. El peso de la culpa no surge hasta que ve la magnitud de la tragedia y acaba cediendo a su destino y revive al Ellcrys con su sacrificio porque ella es la semilla.


Pero ¿y si no hubiera cedido ante la presión de la destrucción de su mundo? El sacrificio en pos a un bien mejor está bien visto. ¿Por qué? Porque le salva el culo a los demás y eso nunca me lo había planteado. ¿Qué impide la derrota del ejército de los demonios por parte de los elfos y los gnomos? Y es que estamos tan acostumbrados a que llegue nuestro héroe a salvarnos que descartamos la posibilidad de que nos podamos salvar por nosotros mismos, por nuestros propios méritos. Y eso no sólo pasa en las Crónicas de Shannara o en cualquier otro libro de fantasía épica. Pasa con nuestra historia como humanidad. ¿Acaso el sacrificio de Jesús fue en vano? Siempre esperamos a nuestros salvadores y evitamos enfrentarnos a nuestros monstruos. Un egoísmo endémico que se va extendiendo como un virus mortal en todo el mundo. Esperamos que siempre haya alguien que nos salve. El emponderamiento personal no es más que convertirnos en nuestro propio héroe sin dejar de ver al otro, sin crear deudas emocionales porque yo soy yo y tú eres tú y juntos podemos hacer grandes cosas pero no necesito que me salves porque yo soy dueña de mi destino y, con él, haré lo que plazca.

Es entonces cuando somos capaces de darle la mano a nuestros monstruos y cuando tus monstruos se alinean contigo te conviertes en una poderosa heroína capaz de cumplir tu destino... o no. El sacrificio es siempre una elección, nunca una obligación del universo. Si lográramos aprender esa lección tan valiosa el mundo sería muy diferente. Y nosotros mucho más felices porque no es la búsqueda de la felicidad lo importante si no en ser felices mientras buscamos nuestro propio camino.


lunes, 26 de septiembre de 2016

40. Volviendo a casa...

Hace mucho que no escribo.  Algunos podrían llamarlo bloqueo del escritor pero yo lo llamo vida. Y es que el día a día se llena de actividades, obligaciones y demás compromisos que escribir se ha convertido en la última de mis prioridades. La vida se me ocupa casi sin darme cuenta y lo urgente toma el lugar de lo importante y ya no parece que haya vuelta atrás.

¿Y qué he andado haciendo todo este tiempo desaparecida de mi blog? Básicamente decidiendo qué dirección quiero que tome mi vida. Y con lo que me cuesta decidir, os podéis hacer una idea de lo difícil que ha sido todo el proceso. Mi objetivo primordial es tener una vida más sencilla, más plena y relajada. Así que he ido dejando cosas atrás y recuperando otras que realmente echaba de menos. Empiezo a sentir que mi vida se va estabilizando y bajando el ritmo y por eso vuelvo al blog. Porque al final el blog me ayuda a poner mis ideas en orden, a conectar conmigo, a retomar mis lecturas y sobre todo, me obliga a escribir de manera regular.

¿Qué novedades habrá en el blog? Bueno, he decidido mostrar más de mi mundo creativo y mis obsesiones. Así pues, además de las reseñas habrá más libretas y cuentos y una sección nueva sobre cultura de Nueva Zelanda. ¿Por qué esta última freakada? Bueno, pues porque una dura decisión que he tomado ha sido dejar el doctorado. Me ocupaba mucho espacio mental y tal como es mi vida en estos momentos no le podía dedicar el tiempo que se merece. Lo cierro con la espinita de no haberlo conseguido pero con la tranquilidad de haber tomado la decisión correcta y como tampoco me quiero desvincular de ese mundo tan extraordinario lo iré compartiendo con vosotros.

Una cosa sí que tengo clara es que esto, el blog, es para disfrutar y no para estresarme. Tiempo atrás me perseguía la idea de los seguidores, postear en la fecha que tocaba, recibir comentarios y palmaditas en la espalda y esas cosas de escritor en ciernes que quiere visibilidad. Mentiría si dijera que no quiero que me reconozcan (todos somos orgullosos hasta cierto punto), pero creo que lo importante en este caso es que yo me ponga a escribir. Todo lo demás es secundario.

Poco a poco, iré compartiendo mis proyectos con vosotros. Y, sí, llevar una vida más tranquila y relajada, no está reñida con tener proyectos. La vida es más sencilla cuando  decido seguir mis sueños, aquello que hace brillar mis ojos. Cuando voy en esa dirección ya no me siento dividida entre lo que la gente espera de mí y lo que yo quiero realmente. Y es que lo urgente en la mayoría de los casos tiene poco que ver conmigo si no con lo que necesitan otras personas. Al final, soy yo la que va a pasar el resto de mi vida conmigo. No quiero tener que arrepentirme de no haber hecho lo que realmente quiero a pesar de los miedos y del día a día.

Y es que la vida debe ser algo más. Debe ser algo que trascienda, que deje huella, que sea digna de ser vivida.  Es el regalo más precioso que me han hecho como para andar perdiendo el tiempo en nimiedades. No quiero perder más el tiempo. Quiero que mis ojos brillen de nuevo y mi cabecita no pare de inventar nuevas historias con nuevos personajes; quiero leer aquellos mensajes que me deja el universo y quiero, sobre todo, llevar a cabo mi misión de vida y ser feliz con ello.


Así que os espero por aquí en breve con mis nuevas aventuras creativas. Como dicen en inglés: “Don’t be a stranger” y nos leemos pronto. Un abrazo gordo para todos los que vuelven, los que permanecen y los que llegarán.   

martes, 15 de diciembre de 2015

39. Mi NaNoWriMo 2015: National Novel Writing Month

A Pere, por el NaNoWriMo 
alternativo que escribimos
aquellos días.


Para much@s escritor@s en ciernes, Noviembre es un mes importante en el calendario. ¿Qué sucede ese mes os preguntareis el resto de mortales? No es la entrega de ningún premio prestigioso, ni la publicación de la nueva entrega de Juego de Tronos. En Noviembre, el mundo se paraliza y algunos loc@s nos proponemos escribir una novela de 50.000 palabras. Y digo "nos proponemos" porque no todos lo conseguimos. Yo he sido una de tant@s a las que no han dado el banner de "winner" del NaNoWriMo ya que no conseguí superar el reto de las 50.000 palabras pero, a pesar de todo, estoy realmente satisfecha con lo conseguido.

Este noviembre me puse dos retos aunque no superé ninguno de los dos. El primero fue ponerme a escribir cada día pero pronto me di cuenta de que la vida me arrastra más de lo que me gustaría. La rutina diaria es el peor enemigo de cualquier escritor más si eres profesor, tienes que cerrar trimestre y el amor llama a tu puerta. Aún así, y obviando la última semana del mes que fue una locura de actividad, conseguí sentarme a escribir casi el 70% de los días. El Nano me ha venido muy bien para darme cuenta de que sacrifico la escritura ante todo lo demás, me cuesta encontrar el momento de sentarme a escribir y es que parece que el resto del universo es más importante que la hoja en blanco. Esta vez, aprendí que mi historia también importa y que si no la escribo, nunca lograré convertirme en aquello que tanto ansío: ser escritora.
  

El segundo reto fue llegar a un mínimo de 15.000 palabras que tampoco pude conseguir a pesar del ahínco que le puse. Sin embargo, valió la pena porque logré sacar tiempo casi a diario para escribir unas 500 palabras (los días que podía escribir) y puede que parezcan pocas pero 500 al día son 182.500 al año, toda una señora novela. He decidido que voy a extender mi reto de escribir cada día a lo que resta del año pero voy a empezar por 300 palabras al día e iré aumentado mes a mes hasta que consiga las 1650 que exige el NaNoWriMo para acabar el reto holgadamente el próximo año.

Otro de los problemas que he encontrado en el reto de las 50.000 palabras es que escribir por escribir sin una guía de ruta es muy complicado. Muchas veces me quedaba encallada o reescribía lo del día anterior, también estuve una par de días escribiendo otra historia porque me desesperé con la que tenía entre manos. En resumidas cuentas, que tengo que planificar más y acudir a otros textos para no quedarme bloqueada. El escribir otra historia por un par de días me ayudó a volver a la original con energías renovadas y avanzar. Creo que la historia que nació de la nada con el Nano tiene muchas posibilidades y será mi centro de trabajo durante los próximos noviembres hasta que la acabe.


Una de las cosas más bonitas es el apoyo de los compañeros de reto. No hubiera sido lo mismo sin el apoyo incondicional de Alicia Pérez Gil, que siempre me anima en los momentos de querer abandonarlo porque ya no quedan más horas al día. Pero al final conseguía ponerme aunque sólo fuera un pequeño párrafo porque algo era mejor que nada y por lo menos podía poner un tick al lado de "escribir cada día" en mi lista de objetivos diarios. 

El grupo de facebook también fue muy importante. Al principio fue abrumador porque hay profesionales del Nano que en tres días te escriben 50.000 palabras como quien se toma el cortado  por la mañana y sin despeinarse. También hay un grupo de acumuladores de palabras y luego estamos los novatos que no avanzamos ni a la de tres. El desánimo aumenta cuando ves el recuento de palabras de tus compañeros que crean a una velocidad inalcanzable para ti. El truco está en aceptar tu lentitud, abrazar el hecho que tu vida no te permite escribir tanto ni tan rápido y que, no por eso, eres peor que los demás. Nunca hay que olvidarse de disfrutar del proceso sin compararte con nadie porque cada uno es como es. Una vez entendido esto, pude escribir más relajadamente y las palabras crecían casi sin darme cuenta. 

Ahora que ya han pasado algunos días y la resaca del Nano ya ha desaparecido puedo afirmar categóricamente que el NaNoWriMo es una experiencia que todos los escritores deberían vivir. No solo para acabar con una novela en un tiempo récord entre las manos, sino para salir del ruido diario y disfrutar de un mes de mundos alternativos, personajes rebeldes y de la inestimable compañía de otr@s escritor@s que están viviendo tus mismos bloqueos y éxitos. 

Lo que más destacaría es que escribir en Noviembre, es escribir en compañía. Durante un mes no me sentí sola ante la página en blanco. Para las personas sociables como yo, dedicarse a una profesión tan solitaria como la escritura no es fácil porque me falta el otro, me falta compartir y el Nano es maravilloso en ese sentido porque no te encuentras sola ante el peligro. Me sentí muy acogida y apoyada por muchas personas que caminaban el mismo trecho del camino. Así que escritor@s del mundo, os espero en el próximo NaNoWriMo. Será una experiencia inolvidable.