lunes, 31 de diciembre de 2012

27. Mi cabeza es un animal


Hoy no voy a reseñar un libro, ni comentar una película. Os voy a hablar de la banda sonora que me ha acompañado en gran parte de este año mientras escribía las entradas que habéis podido disfrutar. Se trata de la banda islandesa que saltó al estrellato por ganar el “Músiktilraunir” en 2010, Rolling Stones acabó de catapultarlos a la fama mundial, cosa que les agradezco enormemente porque así pude conocerlos. Of Monsters and Men hacen música indie y “My head is an animal” es su primer trabajo. Vio la luz a principios de 2012, justo cuando parí a mi criatura En sentido contrario a las agujas del reloj. Me encanta que se haya convertido en mi banda sonora y que haya sido mi fiel compañero de viaje en esta aventura todo este tiempo. 
Un año pasa rápido. Aún recuerdo mis grandes dudas al principio:¿Podré escribir?¿Seré capaz de ser regular? ¿Procrastinaré mucho? ¿Me leerá alguien?¿Sobre qué iba a escribir? Hablar sobre mi relación con el tiempo no es un tema que se pueda expandir hasta el infinito y más allá. Pero volviendo la vista atrás, no me he desviado mucho del tema inicial. El tiempo se puede mirar a través de muchos prismas: pasado, presente, futuro. Pronto dejé de pensar que los libros que leyera tuvieran que hablar sobre el tiempo. El ahora es un momento poderoso, así que me he centrado en escuchar atentamente lo que me decían los libros y películas en ese instante, qué tenía que escuchar para aprender y continuar caminando hacia adelante.

Cuando empecé a escribir este blog, comencé llena de miedos e inseguridades hasta que logré encontrar mi voz. Entonces sentí la necesidad de rediseñar el blog, hacerlo más mío y personal. No sé si recordáis que al principio era un acogedor saloncito donde os invitaba a un café mientras leíais un buen libro. Cambió para mostrar su rostro, su seguridad, su personalidad. Y una vez pasado ese trance, empecé a disfrutar. Me olvidé de número de visitas, de cuántos comentarios tenía, de mendigar lecturas: Mis lectores ya saben dónde encontrarme y el markéting me quitaba tiempo para leer, tomar notas, reflexionar, meditar y escribir.



“Little talks” me habló directamente al corazón. El vídeo es hipnotizador y la búsqueda del monstruo no podía ser más simbólica. En blanco y negro a excepción de la protagonista que irradia colores, los personajes se mueven en un lugar oscuro, alguna parte perdida del inconsciente. Viajan huyendo, luchando, escapando, buscando sin saber el qué. Hasta que al final, encuentran al monstruo. Un monstruo nada aterrador, un alma familiar para la protagonista que sonríe y se sube a él. Y es que es lo que me ha pasado a mí mientras escribía estos posts. Han aparecido muchos fantasmas del pasado, he dejado ir a muchas personas que quería, me he enfrentado a mis monstruos… hasta que dejé de luchar porque son esos monstruos los que han hecho que volviera a escribir después de muchos años, los que me empujaban a continuar, los que me levantaban cuando creía que la cosa no iba bien…
 

Así que ahora sonrío porque con este blog me he reencontrado con mi voz, la inspiración perdida. "King and Lionheart" me conectó con el coraje que tenía olvidado en algún cajón. En estas fechas y viendo mis escritos, me he dado cuenta de que sí, que soy una Lionheart (corazón de león) y os lo he abierto de par en par que no siempre es fácil. Muchos lo han agradecido, dicen que mis entradas les ayudan a reflexionar sobre sus vidas y a iniciar un cambio en ellas. Y yo me alegro por ello. Cada día, disfruto de mis lectores (sean silenciosos o no) que no dejan de pedir más y más. Por eso intenté escribir cada semana, cosa que no he podido cumplir siempre por problemas de agenda aunque no me rindo en mi empeño y está en mi lista de propuestas para el año que entra. Así que ya os podéis apuntar en la agenda que cada lunes tendréis una nueva entrada. ;-)

No puedo acabar este recorrido por este año que se extingue sin mencionar a los compañeros tan extraordinarios que he conocido. Ellos han hecho este camino mucho más fácil, divertido e interesante. No os voy a mencionar a todos porque seguro que me dejo alguno. Vosotros sabéis quienes sois (Píramo, Jesús, Alicia, Montse, Francisco, Alma, Marta y un largo etc.). Gracias, gracias, gracias por seguirme, por leerme y por estar ahí en las crisis tecnológicas. Así que, a vosotros os dedico, "Your Bones":



Sé que en estas últimas semanas he estado un poco perdida pero es que este año de la serpiente, que según los chinos es un año de transformación, trae consigo muchos cambios. Estad pendientes porque en las próximas semanas aparecerán nuevas secciones en el blog, habrá un concurso para celebrar el primer aniversario de mi bebé, os hablaré de nuevos proyectos y hasta el diseño se renovará. Sólo me queda mandaros millones de besos y daros un abrazo gordo a cada uno de los que estáis al otro lado de la pantalla. Que tengáis una estupenda entrada de año!!!. Os espero en 2013 que ya auguro que será estupendo. Os quiero!!!

martes, 18 de diciembre de 2012

26. Mi hermana vive sobre la repisa de la chimenea



Hacía tiempo que quería leer "Mi hermana vive sobre la repisa de la chimenea". No me preguntéis el motivo, sólo sabía que tenía que leerlo pero no lo encontré en ese momento impulsivo así que desistí en mi empeño. La necesidad se disolvió a medida que otros libros entraban en mi vida y creí haberlo olvidado... Hasta que me encontró!! Me puse a dar saltitos de alegría en medio de la librería hasta que un cliente que pasaba por allí se me quedó mirando fijamente como diciento "Se te ha ido la pinza". Y lo disfruté, lo disfruté mucho. Tanto que lo devoré de una sentada.  


"Mi hermana vive sobre la repisa de la chimenea" me recordó a "El curioso incidente del perro a medianoche" (totalmente recomendable también) y no sólo porque ambos comparten un título particular. Tal vez fuera porque los dos protagonistas son niños que se encuentran desconectados del dolor: uno por no ser capaz de comprender la situación, el otro por tener el síndrome de Asperger. Esa desconexión provoca una reacción automática de simpatía y compasión en el lector.


La señora Farmer nos dijo que escribiéramos sobe nuestra familia. Roger es mi mejor amigo. Es un gato. Mi hermana Rose murió hace 5 años. Yo tenía 4 años y ni me acuerdo de ella. Mi papá está realmente triste y loco. Está borracho normalmente. Mi madre vive en Londres con su novio. Mi hermana Jas tiene el pelo rosa y su novio lo tiene verde. Estoy enamorado de Sunya... Es musulmana y no se lo puedo decir a papá. James Mathew (9 años)  
La historia de Jamie tiene todos los ingredientes para ser un melodrama de sobremesa de Antena3: Asesinan a una de las hermanas gemelas de la casa es en un atentado islamista en Londres. La familia en pleno presencia cómo Rose es dividida en trozos por una bomba puesta en una papelera. El shock de la violenta muerte destruye a la familia: la madre los abandona, el padre se esconde en la bebida, la gemela superviviente tiene un desorden alimenticio y se pinta el pelo de rosa y Jamie no entiende nada de nada. No se acuerda de su hermana porque era muy pequeño, no entiende por qué los restos de Rose están en una urna encima de la repisa de la chimenea. Se convierte en un gran actor porque, según todos, "debe de echar mucho de menos a su hermana Rose", la perfecta Rose, aunque él no la recuerde. 


La historia comienza con lo que promete ser un nuevo comienzo. La familia de Jamie, sin su madre, se muda al Distrito de los Lagos donde su padre ha conseguido un nuevo trabajo. Pronto Jamie se dará cuenta de que el cambio de localización no cambia la realidad que vive. El constante anhelo porque su madre venga a verlo y la ausencia emocional de su padre subrayan la falta de cariño que siente aunque su hermana Jas lo intenta compensar como puede aunque no sea más que una adolescente que vive a la sombra de su hermana muerta. Y a pesar de semejante panorama, cuando lo leí siempre tuve una sonrisa en mis labios. Había veces en los que me hubiera gustado entrar en el libro y darle un fuerte abrazo y decirle: No te preocupes todo va a salir bien. Pero Jamie no me necesitaba, no se rinde y sigue siempre para adelante buscando la manera de cambiar esa vida que sabe que no es la que quiere. Convence a su hermana Jas, que canta muy bien, para ir a un concurso de talentos  y ese acto hace reaccionar a sus padres quienes se dan cuentan de que han desertado como progenitores. El cambio es leve pero al menos es un cambio. El "happy ending" es sosegado y real, de repente no son la familia perfecta aunque comienzan a abrir los ojos ante la posibilidad de que algo no funciona como debiera.


 Jamie no vive esta aventura en solitario. Como buen superhéroe que es (siempre lleva una camiseta de Spiderman que no se quita nunca porque piensa que se la ha regalado su madre) tiene una compañera de viaje, tan poderosa como él: Sunya, una chica musulmana que se convierte en su mejor amiga. Sin embargo, esta amistad le crea un conflicto interno porque "los musulmanes mataron a su hermana". Con los patrones aprendidos de los adultos se distancia de Sunya por ganar el amor perdido de su padre. Sin mucho éxito, al final entiende que Sunya es su amiga a pesar de llevar un velo y ser musulmana. Jamie realiza un viaje de aprendizaje que ya quisieran vivir muchos de nosotros que lo lleva a escuchar su voz interna, aquello que su corazón le dice lo que es lo correcto y no lo que le dicen otros que es normal.


Jamie Mathews
 La catarsis última sucede cuando experimenta lo que es la pérdida con el accidente que sufre su gato y entonces todo se vuelve claro, entiende por qué su familia actúa como actúa, el dolor que implica perder a un ser querido... y va más allá: Acepta la nueva situación con naturalidad y deja ir desde el amor que siente por su mascota. Se convierte en el espejo de su padre quien, a su vez, deja ir a su Rose y da el primer paso para recuperar su vida. 
"Mi hermana vive sobre la repisa de la chimenea" es una tierna historia sobre la pérdida y el duelo a través de los ojos de un niño que viaja en pos a la comprensión de una vida donde todo el amor se lo lleva una hermana fallecida que está más presente incluso que los dos hijos supervivientes. Esta historia demuestra que se puede hablar de la muerte lejos del dramatismo extremo. Y os preguntaréis ¿por qué me lo tenía que leer? Pues porque ahora entiendo más a uno de mis alumnos  que no tiene a su hermana, si no a su padre, en la repisa de la chimenea. 


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lunes, 3 de diciembre de 2012

25. El poder de la intuición.



A mi tía Ruma 
“La librería de las nuevas oportunidades” llegó a mí el último Sant Jordi. Me resistí bastante a llevármelo. No lo tenía en la lista pero lo veía en cada stand en el que me detenía. Y en la última parada, se me cayó un ejemplar en los pies. ¿Una señal? La verdad es que me cuesta pillar las indirectas pero que la punta del libro atravesara mi empeine me hizo recapacitar seriamente. Si te empeñas… Así que yo, que soy muy cumplida, me llevé el libro a casa. El título se me hizo un poco ñoño, otro best-seller… Pero a estas alturas ya sabréis que le hago ascos a pocos libros así que caí en sus redes sin pocos esfuerzos. 
Jasmine sale de Los Ángeles con una misión: cuidar de la librería de su tía Ruma en la pequeña isla de Shelter. Y es que la tía Ruma tiene que viajar a la India por un problema de salud (o eso es lo que piensa Jasmine). La lluvia parece una constante incomodidad que da al ambiente algo de misterio y que hace que los personajes busquen un hogar acogedor donde refugiarse. Jasmine, una ejecutiva agresiva y con el corazón roto por la infidelidad de su exmarido Robert, acepta la proposición de su tía pensando que sería un favor temporal por ese sentido del deber que tienen los indios de cuidar a sus mayores. La protagonista, acelerada por su rutina de trabajo, se desmorona al comprobar que la conexión en la isla es casi inexistente y no puede atender a sus clientes en Los Angeles a pesar de estar de vacaciones. La primera decepción. La segunda sucede cuando conoce la librería de su tía: caótica, llena de polvo, libros descatalogados y desorganizados, gente que entra y sale cuando le da la gana o pasa horas mirando sin comprar. Sólo le queda una solución: arremangarse y cambiar la librería para que dé beneficios. Planifica modernizarla, traer best-sellers, reorganizar los libros, tirar los viejos… Aunque la librería se rebela y no se deja cambiar, va más allá y cambia a Jasmine, la reconecta con ella y con su don (que ella desconoce que posee). Jasmine retoma las riendas de su vida en su encierro librero con el contacto con los libros y sus escritores. 
La librería de la tía Ruma
Y el libro, que podría no tener más relevancia que la recuperación de una mujer que oculta su soledad en el trabajo tras una ruptura dolorosa (tema manío donde los haya), da un giro de lo más bollywoodiense y traspasa la frontera de los muertos. Sí, el mundo de los espíritus (y mira que yo le tengo un respeto...) pero en el libro fluye con toda normalidad: un affair con un espíritu, escritores muertos rondando la librería a sus anchas, libros cobrando vida… El libro adquiere una dimensión mágica y mítica porque Jasmine descubre que tiene el mismo don que su tía: encontrar el libro que busca cada persona en ese justo momento, aunque la persona no sepa que lo está buscando. ¿El tercer ojo tal vez? Y esa habilidad me resuena enormemente y es que yo también recomiendo libros. Un poco como Jasmine. Y, la verdad sea dicha (y no es por fardar), suelo equivocarme poco. ¿Tendré yo ese tercer ojo también? ;-)
Anjali Banerjee

Creo que hubiera sido una buena librera. Una verdadera librera de un librería con encanto, de esas en las que entras y te sientes como en casa, donde el tiempo se para y la felicidad te inunda porque ante ti se abren tantas posibilidades que te sientes abrumada. El cielo debe ser algo parecido a una librería repleta de libros especiales, que te hablan directamente y no puedes hacerlos callar. Se meten directamente en la conciencia y no marchan nunca de tu alma. Se quedan ahí, contigo, hasta que se fusionan con tu cuerpo y entran a formar parte de ti. Sin embargo, la vida a veces te lleva por otros retorteros. Y ese trabajo soñado de la infancia se convierte en una fantasía del pasado, un juguete roto olvidado en una repisa lleno de polvo. Lamentaciones aparte, “La librería de las oportunidades” se me hizo muy especial. A veces nos desviamos tanto del camino de nuestra vida que necesitamos a otra persona, una tía Ruma, que nos obligue a mirar hacia dentro, hacer las paces con nuestro interior y descubrir que ser fieles con nosotr@s mismos aporta aquella felicidad que tanto anhelamos. La auténtica paz interior que se consigue cuando sabes a ciencia cierta que estás haciendo aquello para lo que estás realmente diseñado.






lunes, 12 de noviembre de 2012

24. El círculo del punto

Esta entrada lleva resistiéndose ya un par de semanas y es que hacía tiempo que no tenía problemas para sentarme a escribir. La cuestión es que el trabajo me ha absorbido por completo y el agotamiento no es el mejor aliado para escribir algo con sentido. Llegar a casa con la cabeza desordenada y temas pendientes dificultaba sobre manera la creación literaria. Incluso la lectura se me resistía. Así que me he refugiado en mi recién adquirido hobby: el scrapbooking. Es la nueva manualidad de moda y no sabéis lo que me alegro de haberla conocido. Montse me abrió la puerta de este mundo y no me arrepentiré nunca de haberla cruzado porque creo que era lo que mi mente necesitaba. Hacer algo creativo que me alejara de mis libros por unos momentos y que me ha hecho conectar con una parte de mí que había olvidado: la parte más plástica, más colorista, más “cursi”, más femenina. Soy muy novata en el campo del scrap pero con tantas “profes” siempre dispuestas a ayudar es difícil no querer scrapear. Qué pasión. Y es que el grupo de Scrapbooking en España es casi mi segunda casa. A veces es difícil seguir todas las publicaciones y admirar el arte que derrochan muchas de ellas pero si no paso al menos una vez al día me parece que me falta algo. Coger ideas, solventar dudas, charlar con otras scraperas, pedir consejos, participar en los intercambios, maravillarte con verdaderas obras de arte… Qué poco objetiva soy! Lo sé y me da igual. Me encanta!!
Mi primer bebé scrap en el
taller navideño de El Racó del Llimoner
Pero el miércoles llegué cansada a casa, muy cansada. Y me senté en el sofá derrotada. No tenía sueño y la tele… mejor ni os doy mi opinión porque no es muy agradable. Una tarde perfecta para descansar y scrapear. Lo intenté pero mi cuerpo no respondía. Así que decidí ponerme a hacer punto que es más tranquilo y lo puedes hacer tirada en el sofá. Tejer es otra de las manualidades del momento. Yo aprendí cuando iba al colegio. De pequeña recuerdo hacer corrillos mientras tejíamos sin parar en clase. Era divertido. Y sí, sí relaja. Más que evasión es una atención consciente de aquello que haces. Por un lado te olvidas de tus preocupaciones por un rato y, por otro, creas tu propia obra de arte. Y eso te hace sentir muy bien. Satisfecha por un trabajo bien hecho.  Y tejiendo un libro vino a mi cabeza. "El círculo del punto" de Ann Hood. Y me hizo pensar un ratillo.

Recuerdo que lo compré y leí hace un año más o menos. Me llamó poderosamente la atención la portada: “Las historias de la vida son como una labor de punto. Todo está entrelazado. Todo está relacionado.” Es una de mis máximas. Siempre he creído que todo está conectado: las personas que conoces, las situaciones que vives, las decisiones que tomas… Aunque nunca se me había ocurrido relacionarlo con una labor de punto. Y la curiosidad mató al gato. El libro acabó en mi casa. Era algo irremediable. La historia, verdaderamente dramática al principio, narra cómo Mary Baxter recupera su vida tras la muerte de su única hija por meningitis. El punto y las mujeres que conoce en la tienda donde va a aprender a tejer la salvan de la fuerte depresión que padece. La pérdida de su hija destruye su universo: no puede hacer nada, su matrimonio se hunde y no puede salir de casa. Será su madre la que la aconseje a hacer punto y es la mejor decisión que toma en su vida. No sólo por el nuevo hobby si no porque las mujeres que conoce tienen todas algo que enseñarle. Y el punto se convierte en una metáfora de la recuperación de su autoestima y de su vida. Y en cierta manera, hacer manualidades es un poco aprender a superarte a ti misma. De una bufanda, pasa a un calcetín o incluso un gorro y con la dificultad va quemando kilómetros, va superando etapas, va recuperando el control de su vida. El libro en cuestión es muy triste al principio. Así que coged un paquete de pañuelos si estáis flojit@s. Al final acabas enredándote en esa madeja de lana que se desenmaraña para convertir la historia en un bonito jersey. 
Cuando acabé de tejer mi muñeco. Me lo quedé mirando y pensé en todas mis amigas y conocidas que durante este año han empezado a hacer alguna manualidad: punto, crochet, broches de fieltro, bolsos, pulseras, scrap… ¿Era una moda? ¿Qué estaba pasando? Y una lucecita se encendió en mi cabeza. La manualidad te da una vía de escape, te hace dejar de pensar en los problemas, te hace perder la noción del tiempo, nada más parece existir. Y tu mente descansa de tanta crispación y caos. Y en este momento de crisis global eso es de agradecer. La manualidad no es más que un refugio, una vuelta a casa. Una manera de superarte sin asumir riesgos en el exterior, es como un campo de pruebas. Y con la superación manual llega la superación real.  No es casualidad que haya tanta gente que haya vuelto a ellas en este preciso momento. Escapar. Respirar. Crear. Cambiar.


lunes, 29 de octubre de 2012

CRUCE DE CAMINOS





Ilustrador: Raúl Campuzano

María volvía a mirar el mapa que tenía en las manos con preocupación. ¿Cómo había llegado a aquel lugar otra vez? El mismo claro en el bosque, la misma roca, los mismos árboles. Se sentó por tercera vez en la roca mientras intentaba leer aquel mapa ilegible, aquel mapa que parecía escrito en otra lengua desconocida para ella. Lo lanzó contra el suelo con frustración. ¿Y ahora qué? ¿Esperaba que alguien viniera a rescatarla como una damisela en apuros? No podía ser. Si se había apuntado a la carrera de orientación era para probar que podía hacer las cosas ella misma, sin la ayuda de nadie, ser autónoma por un día, independiente… Por supuesto no había tenido en cuenta que ya le costaba diferenciar la derecha de la izquierda en su vida cotidiana… ¿Qué problemas podía tener en leer un mapa mientras corría por medio del bosque? Ninguno… Optimista, sí que lo era… Miró el cielo azul y claro. No había ninguna nube que manchara aquel tapiz impoluto. ¡Se estaba tan bien! Pero el sol ya estaba alto y tenía que hacer alguna cosa por tal de llegar a la meta, para llegar a casa.
María respiró profundamente, se levantó lentamente y fue a buscar el mapa que el aire había enganchado en unas margaritas silvestres. Lo giró varias veces hasta que encontró la posición correcta de la representación geométrica en el papel arrugado. Por eliminación escogió la senda de la derecha por dónde aún no había pasado. Volvió a sumergirse en el bosque frondoso con la esperanza de encontrar la dirección correcta. Caminaba y caminaba. María se sentía agotada. Sus pies se arrastraban esquivando las piedras del suelo. Se arrepentía tanto de haber  venido…. Ahora estaría en casa, leyendo un buen libro o cocinando o simplemente dormitando en el sofá. Pero no, ella tenía que hacerse la valiente y demostrar a todo el mundo que era capaz de ganar aquella carrera. Orgullo traidor. No le volvería a hacer caso. Prometido. Ya sabía, sin embargo, que no tardaría en romper esa promesa. ¿Tanto le importaba lo que pensara la gente? El cansancio ya no la dejaba ni pensar. No tenía que demostrar nada a nadie pero allí estaba ella, perdida en medio del bosque demasiado engreída como para aceptar la ayuda de nadie. Ya no tenía fuerzas ni para llorar. De repente, un único pensamiento le ocupó la cabeza: aquel caminito tortuoso la llevaría a su destino, el que fuera, pero su propio destino. Dejó de preocuparse y continuó el camino mirando el suelo, observando detenidamente lo que pisaban sus pies. Un par de horas de atento deambular y llegó a lo que parecía el final del camino, su destino estaba delante de ella… Seguro que esta vez no se había perdido. Aguantó la respiración por unos segundos como si estuviera a punto de zambullirse en un mar profundo, cerró los ojos y dio su último paso.
María sonrió, sentía otra presencia cerca. Debía ser otro participante que la ayudaría a encontrar la dirección correcta. Emocionada, abrió los ojos. Allí había un participante. Tenía un número adosado a su pecho, igual que ella; así que no había ningún tipo de duda de que él era otro corredor. María se lo quedó mirando fijamente como si mentalmente le estuviera llamando la atención. Entendió casi inmediatamente que aquel hombre no podría ayudarla. Estaba sentado en su roca, aquella en la que ya se había sentado ella tres veces, y miraba frustrado el mapa arrugado. Él también estaba perdido.
-Hola- dijo ella tímidamente. Él levantó la cabeza y la miró. Aquellos ojos negros se le clavaron directamente en el alma.- ¿También te has perdido?
-¿Perdido? ¿Yo?- rió y se dirigió a María sin dejar de mirarla.- Creo que nos acabamos de encontrar.  
Y fue, en aquel preciso instante, que, aquel desconocido, hizo recordar a María lo que era confiar en alguien. El sol marcó el mediodía y el tiempo se paró, inexorablemente.   

Publicación de origen: 

Valors nº 97: Els castells (català)       




lunes, 22 de octubre de 2012

23. ¿Te atreves a comprar un billete para el futuro?

Elegir el motivo que me llevó a comprar “Por qué el mundo funciona perfectamente sin mí” sería complicado: Un título de lo más sugerente, una portada intrigante (¿Qué hace un koala en una farola mirando fijamente hacia mi?), una colección de cuentos diferente, un contexto distópico futurista y una pregunta retadora ¿te atreves a comprar un billete para el futuro? ¿Yo? ¿Qué si me atrevo? ¡Por supuesto! Y tardé poco en llevarme esta sublime historia a mi casa.
El primer cuento se titula “Cómo extirpé a Dios del cuerpo a un chica” y establece el tono del libro (podéis leer y juzgar vosotros mismos clicando en el título): irreverente, sincero, resacoso… Fue como tomar un brandy añejo en un bar cutre de carretera. Al acabar la historia, deseé que no fuera sólo un cuento. Quería más. Aquella atmósfera se merecía una novela. Resignada inicié la lectura de “Génesis Citybis” y comprendí que aquello era mejor que una novela. Los cuentos parecen estar conectados a través de los personajes y en los lugares en los que se mueven. Sus historias son potentes, descarnadas, redondas, acabadas. Y aún así,  viajando por cada uno de los cuentos, se dibuja a la perfección un futuro no tan lejano común en todas ellas, un futuro que parece estar a la vuelta de la esquina, que puedes tocar con la yema de los dedos y quemarte.  Ese futuro es el hilo invisible que une a los personajes y atrapa al lector. ¿Y cómo lo hace?

En un entorno que recuerda al presentado por Black Mirror, la siguiente generación intenta sobrevivir en una metrópolis que les supera, donde todo es exponencialmente más grande de lo que la gente que allí vive puede manejar. Los personajes están abrumados y se desconectan de ellos mismos por tal de no morir de saturación en una sociedad tremendamente cruda, solitaria y consumista. El sexo y las compras compulsivas son la vía de escape de personas que son incapaces de vivir. Son muertos vivientes que se mueven por inercia, por los dictámenes que les marca esa sociedad cruel que les ha tocado vivir. Analfabetos emocionales que ni tan siquiera intentan cambiar ese mundo porque están tan desconectados que no ven más allá de satisfacer su propio placer inmediato. Minusválidos en establecer relaciones personales con sus familias, amigos y parejas que se esconden en el sexo y la confrontación para sentir que algo les une todavía.

Si tuviera que destacar mi cuento favorito sería “De la mano a la boca”. Liesbeth, la protagonista, es una farsante: “perfecta” ama de casa que miente a su marido llevando a sus hijos a la guardería mientras escribe libros como si fuera una superviviente de un cáncer que nunca tuvo. La historia empieza con el dilema de Liesbeth por encontrar un final para su último libro. Sabe perfectamente lo que esperan las ávidas lectoras de ese tipo de “literatura” pero una parte de ella se resiste a darles lo que quieren y eso la lleva a reflexionar sobre su propia vida: ¿no es eso lo que ha estado haciendo toda su vida: hacer lo que se supone que otros esperan de ella?

"Liesbeth y Sara se conocieron a los dieciséis años, cuando trazaron El Plan: una serie de pasos bien definidos que conducirían en última instancia a la felicidad en estado puro.


Todo se desarrolló según lo previsto, empezando por la pérdida de la virginidad a los diecisiete con el mismo chico que su amiga. A los dieciocho se matriculó en la carrera que le recomendaron. A los diecinueve alquiló un piso con su amiga. A los veinte vivió los mejores días de su vida: Una fiesta detrás de otra y cientos de amigos. A los veintiuno, un novio perfecto y buenas notas. A los veintidós terminó la carrera y vivió un año en casa para ahorrar para un coche. A los veintitrés, un coche y el trabajo para el cual se había preparado. A los veinticuatro apareció él, justo a tiempo para el matrimonio que tenía planificado; una año ahorrado para comprar algo juntos. A los veinticinco, una casa en un barrio tranquilo con un colegio cerca; todo el mundo aseguraba que Liesbeth iba por buen camino. A los veintisiete, un hijo; dejó el trabajo y todo el mundo opinó que había tomado la mejor decisión. A los veintiocho, su marido empezó a preocuparse porque tardaba mucho en perder la grasa del embarazo, y tenía razón pero Liesbeth negaba la mayor. A los veitinueve, otro crío. A partir de ese momento, trabajar fuera de casa ya no era una opción. Así opinaba todo el mundo. A los treinta, ahorró para un viaje hacia el sur.

Y después, nada más.

El Plan sólo iba hasta los treinta. Llegado ese momento se suponía que ya debía ser feliz. Sin embargo, a pesar de haber cumplido los plazos rigurosamente, los frutos obtenidos son escasos y amargos. Liesbeth no se siente feliz, ni satisfecha, ni orgullosa."


La historia de Liesbeth me resonaba familiar (exceptuando lo del marido y los niños). ¿Cuántos trazamos un plan, El Plan, para ser felices pero una vez lo hemos conseguido nos encontramos que un vacío atroz nos roe las entrañas? Un día te levantas y te preguntas: ¿Qué parte de mi vida es mía? ¿Qué parte de mi vida es de los demás? Y no es que me arrepienta de nada de lo que he hecho en mi vida porque no estaría donde estoy, ni me estaría haciendo estas preguntas. El camino hecho, hecho está. Liesbeth tomó la salida fácil y desapareció. Se fue a empezar la vida que ella quería llevar lejos de su marido, lejos de sus hijos. La desesperación interior la abrumó tanto que necesitaba huir para poder volver a respirar. Yo soy de las que ha aprendido que huir de tu vida no te lleva a ninguna a ninguna parte como las escaleras de Escher. Así que ¿por qué no cambiar tu vida a partir de dónde te encuentres ahora? Tomar las riendas de lo que va a ser tu vida, aceptando que no le va a gustar a todos, asimilando los fracasos y celebrando los éxitos de lo que tú y sólo tú eres responsable. Así qué ¿te atreves a comprar el billete para tu futuro?




lunes, 8 de octubre de 2012

22. "Si te mezclas a diario con libros malos, inteligente no te vuelves."

Cuando algo me preocupa o me ronda la cabeza, cuando estoy triste o confusa, cuando tengo que tomar decisiones importantes o he tenido un mal día en el trabajo; me gusta perderme en una librería. Es mi refugio, mi propio paraíso en la tierra. Me gusta dar vueltas por los pasillos, que mis yemas rocen las tapas, que mis ojos lean alguna contraportada, enamorarme de una buena historia y llevármela a casa para disfrutarla íntimamente. El jueves mi mente era una nube borrascosa con mucho ruido interior así que mis pies me guiaron sin pensar a la librería más cercana. Sólo con entrar me relajé y sonreí. Adoro el olor a libros nuevos. Me dejé llevar por mi brújula interna hacia el libro que necesitaba leer. Nunca sé exactamente qué libro busco. Normalmente son ellos los que me encuentran a mí. Más tarde o más temprano las historias que quiero leer acaban entre mis manos sin casi proponérmelo. Y aquel día los afortunados fueron: La renuncia de Edith Wharton, Todo se desmorona de Chinua Achebe, Por qué el mundo funciona perfectamente sin mí de Joost Vandecasteele y Signatura 400 Sophie Divry. Ya los títulos son inquietantes. Qué me llevó hasta ellos, no lo sabré hasta haberlos leído. Habrá que escuchar al oráculo y ver si llego a alguna conclusión de todo ello. Así que tras haber desvelado mis próximas reseñas literarias comienzo con la primera. 
Signatura 400 de Sophie Divry es un “divertimento” que hay que leer. Cada día me gustan más los libros de Blackie Books, no son simples historias. Tras esa apariencia desenfadada en los libros se oculta un tesoro aún por descubrir. Lo mismo sucede con Signatura 400: Un pequeño monólogo de no más de 100 páginas que despierta conciencias contundentemente. Al final va a ser verdad eso que dicen que las cosas buenas vienen en frascos pequeños. En seguida me identifiqué con la protagonista y única narradora de la historia: Una bibliotecaria neurótica que aprovecha el descuido de un usuario (se quedó dormido en la sala de geografía) para desahogarse y explicarle su vida, sus miedos, sus inquietudes, sus neuras, sus paranoias y sus sueños más profundos. No hay más voces en la historia que la de ella pero ni tan siquiera las echas en falta. El monólogo es una liberación para ella. Por primera vez se hace visible, es escuchada; aunque sea a la fuerza.  
La responsable de la sala de geografía (una sala en el sótano que no es para nada concurrida) es un “mujer invisible”, sin nombre, “una taylorizada de la cultura”, una profesora frustrada, una esposa abandonada por su marido que se va con una “burócrata nuclear”. Está llena de manías rayando incluso el síndrome de trastorno obsesivo-complusivo, impecable cumplidora de normas y fetiche de las nucas ajenas. Todo un personaje que a primera vista podría sonar repulsiva pero que esconde una pasión decimonónica que es digna de admirar por los libros, por su trabajo, por la lectura, por Martin. Tiene una vida interior que ya la quisieran muchos. Ideas claras de un mundo que ella mide a través de la biblioteca. El microuniverso bibliotecario se refleja en la sociedad de una forma clara y cristalina. Crítica mordaz a la educación con respecto a la lectura, a las rutinas de ocio, a la jerarquía y a las normas absurdas, a la mala literatura o a los libros que tienes fecha de caducidad, a las relaciones humanas. 
Sophie Divry
Es un libro poderoso. Dice tantas cosas en tan poco espacio que es difícil hacer un resumen exacto. Comparto muchos pareceres con la protagonista, la entiendo porque yo antes era como ella. Hasta que llegó el día en que sentí la necesidad de poner orden a mis pensamientos y empecé a escribir este blog. Siento comunicaros que vosotros sois los usuarios de la sala de geografía a los que el sueño nocturno dejó encerrados y atrapados pero, vosotros, sois libres de seguir leyendo o no. Esa es la diferencia. Vosotros habéis decidido libremente leer a esta “bibliotecaria en el sótano” y con ello me habéis hecho visible. El pobre usuario no tuvo opción, se vio obligado a quedarse allí escuchando las palabras liberadas de la bibliotecaria hasta que el edificio abrió sus puertas al público. Al final sentí mucha pena por ella y, un poco, también por mí. Necesitar hablar y que nadie te vea es muy frustrante. No habría que llegar a ciertos límites, a esperar que el volcán estalle. SPEAK UP!!! (¡¡¡HABLAD!!!). No seáis una bibliotecaria encerrada en un sótano. Subid a la luz y haceros ver. Seguro que lo que tenéis que decir interesa a muchos más de los que podéis llegar a pensar.  


martes, 2 de octubre de 2012

21. La Ola (Die Welle): ¿Creías que no se podía volver a repetir?




Y con La Ola (Die Welle) cierro la trilogía de entradas sobre la educación. Hace años que descubrí esta película a través de un amigo y me dejó huella ya entonces. Y no sé porqué me volvió a venir a la cabeza no hace mucho. Supongo que son los tiempos que estamos viviendo, tanta tensión social, tanto descontento generalizado, tanta violencia desmesurada. Ni en las escuelas estamos a salvo. Me parece adecuado recordar esta película justo en este momento a colación de las dos últimas entradas que he publicado: 19. La vuelta al cole: La educación prohibida donde narraba el adoctrinamiento de los alumnos para crear ciudadanos más dóciles y la 20. Nada donde la fuerza del grupo en pos de un objetivo aparentemente positivo les lleva a cometer atrocidades justificadas por el éxito de su empresa. La Ola (Die Welle) combina ambos  temas a la perfección. 



Rainer Wenger es un profesor que no destaca por su calidad docente. Es uno de esos profes-colega que cae bien a los alumnos porque les hace trabajar más bien poco. De okupa reciclado a docente en las materias de deporte y política (no muy apreciadas por sus compañeros con asignaturas más serias) pasa a dar un seminario de Autocracia en la semana de proyectos por no presentar la programación de la asignatura de Anarquía a tiempo (válgase la paradoja de tener que presentar una programación para hacer la mencionada clase). En fin, que al final le toca dar la clase de autocracia y para “motivar” (palabra clave en la educación de hoy en día porque no eres un buen profe si no motivas a tus alumnos, que aprendan o no está en segundo plano) decide poner los principios de la autocracia en práctica, como un experimento.
¿Qué es la autocracia? Según la RAE es un “sistema de gobierno en el cual la voluntad de una sola persona es la suprema ley”. La Ola (Die Welle), película de origen alemán, construye la historia alrededor de la pregunta de si podría volver a haber una dictadura en Alemania hoy en día cuando se supone que la sociedad ha aprendido de errores pasados. ¿Es eso realmente cierto? ¿Hemos aprendido la lección? Analicemos entonces: ¿Qué factores tienen que darse para que una autocracia tenga éxito? Los alumnos del señor Wenger los enumeran: alto nivel de desempleo, decepción política, injusticia social, nacionalismo extremo… ¿a qué os resuena? ¿tan alejado está de nuestra realidad actual? Aunque es imprescindible que se dé otro factor: la presencia de un líder claro al que todos tengan respeto (así que respiremos tranquilos porque si tenemos que encontrar un líder medio en condiciones hoy en día, lo llevamos claro). Ese líder en La Ola será Rainer Wenger, el señor Wenger.
La película sucede en una semana. Con el paso de los días, la autocracia experimental va calando en los adolescentes casi sin darse cuenta: acuerdan un nombre para el grupo que los diferencie de las demás clases, un uniforme para que todos reconozcan su pertenencia al nuevo movimiento, un logo con el que irán empapelando y pintando toda la ciudad para dejar su huella, un saludo para formar parte de una comunidad, un enemigo común, los anarquistas, a los que desprecian y con los que inician una guerra sin cuartel. Se sienten fuertes y protegidos por el grupo, encuentran su voz y su confianza, tienen objetivos comunes y se apoyan porque pertenecen al mismo grupo, a esa familia paralela que han creado y en la que creen. “No todo fue malo” en el experimento aunque se les fuera de las manos.
Dos personajes destacan por su maleabilidad en la manipulación mental perpretada por el señor Wenger. A un extremo está Tim que convierte La Ola en su vida, se siente fuerte y poderoso en el grupo, adora al profesor y lo protege con su vida. De repente su vida cobra sentido. Tim es fácilmente manipulable: una chico al que le falta un hervor, al que molestan y del que se aprovechan sus compañeros por su falta de picardía, al que la familia no le echa demasiada cuenta, con tendencias inestables y cercanas a la violencia… Carne fresca para el nuevo sistema autócrata establecido en la clase. Y al otro lado; Karo, acostumbrada a ser el centro de atención, a que se haga lo que ella quiere, a la que nadie le discute nada, una líder nata; a la que no le gusta nada cómo la clase de autocracia se transforma en un experimento que nadie cuestiona ni contradice. Ella es la única que opone resistencia al nuevo sistema y La Ola se encarga una y otra vez de reventarle sus planes de boicot. Ella será la que dé la primera voz de alarma aunque cuando Rainer es consciente de lo que le decía Karo, el experimento ya llevaba tiempo fuera de su control.
La Ola (Die Welle) muestra lo fácil que puede ser manipular a las masas, sobre todo a los jóvenes, y que, aunque pensemos que ya hemos aprendido la lección, nunca se sabe cuándo y dónde saldrá un nuevo autócrata que quiera imponer un nuevo sistema social “mejor”. Da un poco de vértigo pensar en lo sencillo que es desembocar en una dictadura cuando la democracia irreal en la que vivimos va cayendo a pedazos día tras día. Está entonces en nuestras manos enseñar en valores democráticos y positivos en pos a una sociedad mejor. Rainer aprendió que la enseñanza nunca puede ser un juego porque se tocan mentes que son fácilmente influenciables y maleables. Lamentablemente cuando se dio cuenta de su error ya era demasiado tarde. Así que ¿aún pensáis que hemos aprendido de errores pasados? Visionad la película y volved a haceros esta pregunta. Realmente os sorprenderá la respuesta.

lunes, 24 de septiembre de 2012

20. Nada

Y por fin cayó en mis manos una buena historia. Tras dejar mi última lectura (El Método de Juli Zeh) a la mitad por ser más mala que un dolor, una mezcolanza infumable de grandes obras maestras distópicas, una imitación desastrosa de 1984 de Orwell o Un mundo feliz de Huxley; NADA apareció como agua de mayo, una isla en mitad del océano, una lectura de estas que no puedes dejar de leer hasta el final, con un clímax que roza la intensa perfección.
NADA propone un conflicto existencial: La idea de que

“Nada importa. 

Hace mucho que lo sé.

Así que no merece la pena hacer nada. 

Eso acabo de descubrirlo." 
Y esta idea surge de un chico, Pierre Anthon, de 7º curso de una escuela de Taerig, Dinamarca. Es el primer día lectivo cuando Pierre tiene una revelación y decide dejarlo todo, salir por la puerta, subir a un ciruelo y contemplar el cielo sin hacer nada. Esto incomoda profundamente a sus compañeros de clase quienes deciden demostrarle que la vida tiene sentido y empiezan su cruzada personal para buscarlo. En la búsqueda crean una “montaña de significado” en una serrería abandonada para demostrarle a Pierre Anthon que se equivoca. El proyecto, lleno de buenas intenciones, no sale como esperaban. Cada objeto que exigen poner en la montaña implica un sacrificio cada vez mayor y más macabro en pos del tan ansiado objetivo: El significado de la vida. Todo parece valer desde la pérdida de la inocencia, la exhumación del ataúd del hermanito de dos años de una compañera hasta la amputación de un dedo. Y NADA, que en un inicio se podría confundir con un libro de autoayuda, se convierte en una novela de lo más oscura tirando a negra, de ese negro tan nórdico y que está tan de moda.
La mejor palabra para definir el texto es BRUTAL. Tanto en el desarrollo de la historia, como en el de los personajes, en el regusto final. Resuena a “El señor de las moscas” aunque con la salvedad de que los niños buscan una sociedad con sentido. Trabajan por llenar el vacío que ven en la sociedad en la que viven.
“¿Por qué finge todo el mundo que todo lo que no importa es importante lo es y mucho, y al mismo tiempo todos se afanan terriblemente en fingir que lo realmente importante no lo es en absoluto?”
El esfuerzo titánico que hacen por intentar demostrar que Pierre está equivocado se contrapone a las dudas que los acometen, sobre todo a la narradora de la historia, Agnes, quien confiesa al lector cómo hacen callar a Pierre para siempre porque “había ganado”. Tanto trabajo no había servido para nada y ahora, tras sus crímenes, la certeza de que “Nada importa” los tortura como el corazón delator de Poe. Cuando cerré el libro que había devorado de una sentada como el más exquisito de los banquetes, mi piel se erizaba. Tanto buscar para NADA, el sentido de la vida es NADA. Como concluye Pierre:
“El significado es significado. Por tanto, si en verdad lo hubierais hallado, seguiríais teniéndolo. Y la prensa de todo el mundo seguiría estando aquí para intentar descubrir en qué consiste. Pero la prensa no está aquí, ¡Por tanto sea lo que sea que habéis hallado no es significado porque éste, por supuesto, no existe.”
NADA es una crítica hiriente a la sociedad de la apariencia, a una sociedad en donde no hay cabida para preguntas transcendentes como la propuesta en la historia (el sentido de la vida), donde las personas que se plantean este tipo de preguntas son considerados hippies inadaptados que molestan a la masa y a los que es preferible hacer desaparecer para no escucharlos, para acallar sus voces.


Y es así cómo encuentro inaudito que el libro se haya prohibido en varias escuelas de Noruega o como en Alemania han habido llamadas a la editorial para que lo retiren de las librerías. Una vez más la sociedad da la espalda a las preguntas incómodas que puedan hacerlos conectar con algo desconocido, su interior. Así que ¿te has preguntado ya qué estás dispuesto a sacrificar por encontrar el sentido de la vida?

lunes, 17 de septiembre de 2012

19. La vuelta al cole: La educación prohibida


Empiezo el nuevo curso casi sin ser consciente de que el verano ha pasado como una exhalación. Ha sido un verano tranquilo, sin grandes fanfarrias pero era el verano que necesitaba. Entro en la rueda del inicio de curso por inercia, te subes al carro o te atropella porque además este año han vuelto los exámenes de septiembre. Así que disponemos de menos horas para preparar el curso porque, para que lo sepan el resto de los mortales, los cursos se tienen que preparar y organizar: Reuniones, exámenes, evaluaciones extraordinarias, horarios, compañeros. La cruda realidad se abre ante mí descarnada. Y no hay horas para todo.
Como muchos de vosotros ya sabéis soy profe de secundaria. Siempre había tenido vocación de profesora y aún recuerdo la pizarra que tenía de pequeña y las “clases” que impartía a mis peluches. Ahora llevo en esta profesión casi 11 años y con la perspectiva y experiencia ya hace unos años que empecé a plantearme si esta es la educación en la que creo, si este sistema educativo en el que enseño es efectivo, si tiene sentido enseñar inglés a niños que no les va ni les viene la lengua de Shakespeare. Y pensando, pensando… entré en una crisis vocacional que ya llevo unos años arrastrando. Eso me pasa por darle tantas vueltas a las cosas. ¿Podría ser la educación mejor? ¿Por qué no me siento cómoda? ¿Cómo descubrir la nota discordante para afinarla? ¿Qué impide fluir el aprendizaje de forma natural? 
Y mientras me hacía estas preguntas para las que no acababa de encontrar una respuesta clara por Facebook se compartía un vídeo cuyo título era de lo más sugerente: “La Educación Prohibida”. Tardé en verlo porque se me antojaba una propuesta como otras, sin mucho fundamento ni practicidad (así de quemada estoy con el tema, que ya no veo ni la claridad al final del túnel) aunque debo confesar que me llevé una grata sorpresa. Propuestas claras y que ya llevan a cabo con estupendos resultados algunos centros educativos. Un pequeño haz de esperanza atravesó mi corazón. Otra educación es posible. Una educación donde los niños aprenden a conectar con ellos mismos, con sus emociones; donde son ellos mismos los que deciden sus ritmos de trabajo y lo que quieren estudiar… Una educación donde el profesor es un mero facilitador de contenido, le da al niño aquello que le pide. No lo adoctrina ni le obliga a estudiar aquello que marca el currículum, el examen, el resultado final. 
Sin embargo, creo que la sociedad no está preparada para un cambio educativo de esa magnitud. Nos falta despertar y reconectarnos. Ver que un sistema educativo inspirado en el ejército prusiano, en la revolución industrial, en la manufactura… no responde al cambio social que el planeta necesita para salir de esta crisis mundial.
Cambiando la educación, cambiará el mundo. Es una lástima que los gobiernos no lo quieran ver. Creo que la razón principal es que se les acabaría el chollo de mano de obra barata, inculta, adormecida y dócil. ¿A quién podría explotar entonces? Las masas alzarían su voz para crear una sociedad mucho más justa y equitativa. Y eso, a fecha de hoy, no conviene. Por eso a los profes nos ponen cada vez más horas de trabajo, más niños por clase, más reuniones improductivas, más papeleo innecesario… para que así no puedas atender las necesidades de tus alumnos, para que el estrés se vaya comiendo tus ganas de enseñar, para que no tengas tiempo de facilitar el conocimiento a tus alumnos: se lo das machacadito para que lo digieran rápido. La educación de hoy en día es comida basura para nuestro cerebro porque adormece, crea adicción, atonta y predispone al sobrepeso de la ignorancia.


Así que me alegro de que haya propuestas diferentes y esperanzadoras que inciten a un cambio de sistema, a una reprogramación del sistema. Os invito a que veáis “La Educación Prohibida” porque todavía hay esperanza: Otra educación es posible.