martes, 9 de octubre de 2018

46. Atrasis, cuentos de nueva fantasía


Ilustración Eva Vázquez
Hace ya demasiado que tengo esta entrada pendiente y es que ha sido, en líneas generales, un año extraño y anodino, un año en el que he estado en una dimensión paralela donde veía las cosas pasar sin lograr apreciar todo aquello bonito que también me ha pasado.

Una vez que he vuelto a la vida, lo primero que he querido hacer es compartir con vosotros la publicación en papel de la antología Atrasis donde podéis encontrar grandes relatos de fantasía, entre ellos, uno de mis más queridas historias Nadie recordará a los ángeles cuando en el mundo reinen las tinieblas. Pero vayamos por partes.

Cuando Teo Palacios nos habló del proyecto con Triskel Ediciones para dar visibilidad a nuevos talentos me entusiasmé. Era una gran oportunidad que no se podía dejar pasar. Buscaban cuentos de fantasía urbana para una antología y supe que tenía la historia perfecta para enviar.  Para mí la fantasía urbana era algo apocalíptico, lúgubre y tenebroso. Y, esa, es básicamente la ambientación de mi relato. La sorpresa me la llevé cuando leí los otros relatos seleccionados. No todos eran tan oscuros como el mío y eso me hizo pensar mucho en el subtítulo del libro.”Atrasis, Cuentos de nueva fantasía” porque, en cierta manera abría otras posibilidades, otras realidades al concepto de fantasía urbana. No dejéis pasar la oportunidad de leerlos todos.

El título de la antología se inspira en el manuscrito acadio "Atrahasis", un poema con más de 3500 años de antigüedad que narra la creación y la destrucción de la humanidad. Así que, a partir de este mango poema, se abrirían un gran abanico de oportunidades. 


Tras el magnífico prólogo de Teo, encontramos Sangre en la Tierra de Susana Vallejo (escritora invitada), un fantástico relato donde vinos, sangre y tradición se conjugan para dibujar una historia llena de nostalgia. Seguida de la Ciudad de los muertos de Amaya B.F., sin duda uno de mis favoritos, donde la realidad y el más allá se confunden en una 
bonita historia de amor. Alicia Pérez Gil y su inconfundible estilo en Camión de reparto donde la santería, la autoayuda y la magia encuentran el paisaje perfecto en el Madrid más castizo. Rafael Reina con El mensajero dibuja el camino del héroe a la perfección aceptando la ciudad como su destino.  Nieves Muñoz de Lucas nos muestra una historia feérica oscura y asfixiante en El corazón de la sombra mientras que Cristina M. Null nos transporta a una inquietante distopía tecnológica en Un subsuelo de luz. Cierra Atrasis otro gran escritor invitado, Juan Ramón Biedma. Su Mármol negro como la nieva nos invita a entrar en el lado más paranormal. 

Mi última tarta de cumpleaños para
conmemorar la publicación de la Atrasis.
¡Fue toda una sorpresa!
Y, diréis, ¿qué os puedo explicar de Nadie recordará a los ángeles cuando en el mundo reinen las tinieblas? No hay mejor explicación que la que da MeyKilmister en el blog de reseñas de A Librería. Sí que os puedo decir, sin embargo, que es un cuento que me ha dado muchas alegrías a pesar de su oscuridad.



Así, ¿a qué esperáis? Podéis adquirir Atrasis,cuentos de nueva fantasía en la web de Triskel Ediciones tanto en papel como en digital. También lo podéis encontrar en Lektu. Sólo deciros que no sólo disfrutaréis de historias fantásticas sino que además estaréis colaborando con FEDER, la Federación Española de Enfermedades Raras.

     


martes, 24 de julio de 2018

45. The Power


Resultat d'imatges de the powerCompré “The Power” el pasado verano en mi librería preferida de Sheffield. El título se había convertido en un best-seller en las últimas semanas y, miraras donde miraras, había una buena crítica o reseña sobre él así que me lo traje a casa con ganas de leerlo. Sin embargo, tener las expectativas tan altas, no ayudó a que la lectura me atrapara. Debo confesar que las primeras 80 páginas las he leído a trompicones, un poco obligada por las numerosas reseñas siempre positivas de la novela pero, a mí, no me acaba de enganchar.

Hace un par de días @CafédeTinta posteó en Twitter que lo había comenzado. Valoro muy positivamente sus recomendaciones así que volví a rescatar “The Power” de la montaña de lecturas pendientes. Fue ella la que me propuso una lectura conjunta a ver si lograba desencallarme y, mira, no sólo ha logrado lo primero sino que también ha conseguido que vuelva al blog. Y es que como Twitter limita caracteres he sentido la necesidad de expandir mis ideas sobre esta novela que no acaba de llegarme al corazón.

La primera parada pactada es en la página 100 y aquí están mis sensaciones sobre la lectura:

La longitud de los capítulos facilita la lectura (son cortos y variados ya que cada uno se centra en la historia de un personaje concreto) aunque son episodios cerrados, como cuentos independientes, que no anima a querer saber lo que pasará próximamente. La amplia localización geográfica también le da un punto exótico aunque muestre escenas bastante estereotipadas de las mujeres de cada zona.  

A nivel estructural la novela se presenta como una cuenta atrás. Se inicia a los 10 años de que vaya a suceder algo pero, realmente, no creo que la evolución de la rebelión necesite 10 años y menos en un mundo conectado a internet donde la información llega a cada esquina del globo sin problema. Y es justo un periodista hombre el que da cobertura a las explosiones rebeldes de las mujeres. Ese poder se encuentra altamente sexualizado a través de su mirada ya que hay escenas donde se usa como un juego erótico con lo que se queda reducido a una práctica lujuriosa en la cama. En otras ocasiones, sin embargo, su cámara lo muestra como un arma altamente violenta contra el género masculino.

Una de mis críticas a nivel personal, más allá de cómo esté escrita la novela o si ha desarrollado bien los personajes, es la venganza contra los hombres que está implícita a lo largo de la historia teniendo como resultado una segregación en los colegios e incluso la habilitación de lugares y entornos seguros para los hombres. Por supuesto, ellos responden con la fuerza y la sinrazón, y el poder se convierte en un arma muy contundente de confrontación. No creo que sea un mensaje muy positivista y que apoye al movimiento feminista. Ni tampoco considero que sea una solución plausible para la causa de las mujeres. De verdad espero que haya un giro argumental en este sentido porque la violencia no mejora el entendimiento entre géneros. Añadiría también que sólo se tiene en cuenta a las mujeres y a los hombres, dos facciones biológicas claramente en conflicto. Entre ambos hay muchos otros colores y diversificación sexual que ni se mencionan ni se tienen en consideración.

La heroína, Roxy, aparece pronto como la salvadora de la causa de la Diosa y la venganza por la muerte de su madre es casi inmediata.  Su recorrido es meteórico y no siento que emocionalmente se muestre mucha evolución.

Allie oye voces (¿tengo que añadir algo más?) y es el prototipo de mujer traumatizada desde la infancia poco estable mentalmente que encuentra su propósito vital en un convento donde no hay hombres que puedan herirla.

Margot, la política con pocas aspiraciones y madre de una hija con el poder que decide no hacer público el suyo propio mientras se propone ayudar a las mujeres a encontrar lugares seguros donde puedan aprender a controlar su chispa. Puede que sea la única de la que me apetezca saber algo más porque las demás, creo, que ya el camino lo tienen más que marcado.

Y, lo último sobre esta primera parte, básicamente, lo que más me ha molestado es el rol de la religión. ¿En serio que las mujeres necesitamos hacer una revolución en nombre de la Diosa? ¿No somos suficiente para poder hacer una revolución en nuestro nombre propio? ¿De verdad necesitamos una supersoldado como Roxy que tiene características masculinas (dicho por ella misma en varias ocasiones) que nos salve? 


La segunda parada ha sido en página 200 y la cosa sigue sin mejorar. Roxy descubre por fin el verdadero asesino de su madre y tras un episodio más que cruel hace las paces con su pasado y se convierte en la líder de la organización de su padre. El lado femenino va directo a los bajos fondos. Roxy, la supuesta heroína, aprovecha su poder para actividades poco lícitas mientras que Mother Eve que ahora es encarnada por Allie la apoya hasta la última consecuencia.

Además los hombres planean su venganza y unen sus fuerzas para crear un ejército. Es triste leer tanta sed de venganza y odio por ambas filas pero sigue siendo la línea argumental principal.

Debo confesar que me entristece mucho este libro porque básicamente es violento y vengativo. Parece que las mujeres no hemos aprendido nada en tantos años. No me cabe en la cabeza que podamos odiar tanto, que podamos llegar a ser tan violentas y que, cuando tenemos la oportunidad de cambiar realmente las cosas, caigamos en los errores que ya se cometieron en el pasado.

Se me han quitado las ganas de seguir leyendo porque hace tiempo que un libro, aparte de no aportarme nada, me provoca repulsión. Lo acabaré aún con la esperanza de que dé un giro y todo acabe bien. 

Y llegó el final y quitando el último episodio sobre el seudónimo del autor, no destacaría mucho más. Las mujeres siguen en la cruzada contra los hombres y el país de Tatiana ha perdido el norte. La represión contra ellos no tiene ningún sentido. La sororidad no debería ser lo que proclama el libro. En cuanto a Allie y su secta. Es no sé ni por dónde empezar. El poder por el poder no lleva a nada bueno y menos si tu dirección te la marcan unas voces que oyes.

Los hombres intentan contrarestar pero todos sus intentos son infructuosos incluso su apropiación indebida del poder de las mujeres les sale mal. Es una parodia muy tosca sobre el género masculino y no creo que aporte nada productivo.

Y lo que me ha sacado de quicio ha sido el giro de Roxy. La historia romántica con Tunde es un despropósito y el final… el final no lo quiero destripar pero el modelo de mujer en la que se convierte no es para nada el modelo de mujer que el futuro necesita.

En general, ha sido toda una decepción a pesar de que la forma es interesante. Tal vez si lo hubiera leído en tono de parodia lo hubiera disfrutado más pero en los tiempos que corren no quiero ese modelo de mujer violenta y vengativa. Nos hace un flaco favor en la lucha feminista. Esas mujeres planas, en una sororidad artificial, en una historia sin fondo, reaccionando sin empatía ninguna y una heroína que se desinfla al final; esas mujeres no me representan, ni esa historia es mi historia. Se trata de crear un mensaje global que nos ayude a avanzar y no repetir los ecos del pasado.

martes, 16 de enero de 2018

44. La librería o el coste emocional de luchar por tus sueños

Hace mucho que no reseño nada y es que mi capacidad de lectura está bajo mínimos históricos. Me cuesta concentrarme y eso provoca que mis lecturas sean bastante superficiales. Busco libros fáciles, de historias bonitas sin grandes pretensiones que me dejen buen sabor de boca porque la vida ya es demasiado amarga o lo lleva siendo para mí ya por demasiado tiempo.

En este 2018, que ha sido uno de los peores inicios de año en mi historia personal, quiero retomar aquello que me hacía tan feliz: descifrar los mensajes que ocultaban los libros que leía. Aprendí mucho de ellos y, ahora, necesito que me vuelvan a mostrar el camino a seguir.

Es por ello que vuelvo al blog (esta vez espero mantener un ritmo de entregas más o menos regular) con la esperanza de que los libros me ayuden a sobrellevar la infertilidad en otras áreas de mi vida. No quiero ser muy ambiciosa, ni presionarme en exceso porque perdería el objetivo principal que es, básicamente, reencontrar el placer de las palabras. Y dicho esto vamos allá con a primera reseña del año.

“La librería” de Penelope Fitzgerald ha sido la primera lectura que me reconectó con aquello que había perdido. Fue una lectura amable y placentera. La verdad es que me tenía ganada nada más con el título porque las librerías son mi refugio más sagrado del mundo. Hay algun@s que cuando tienen un mal día se van a comprar ropa y complementos, otr@s se atiborran a comida basura y yo voy a gastarme el sueldo en libros. Y eso me hace muy feliz.

La segunda cosa que me enganchó del libro fue su personaje principal, Florence Green, una mujer fuerte y decidida que no se deja amedrentar por nadie ya que tiene muy claro cual es su objetivo vital: Montar una librería en Old House. Y ahí se inicia el conflicto porque el pueblo o, mejor dicho, la señora más poderosa del pueblo, Violet Gamart, necesita una sala de exposiciones justo en el edificio que Florence esta usando como librería. Un lugar extrañamente común con mi vida porque al igual que la librera no acabo de querer pillar las indirectas.



Siempre he creído que los obstáculos que hallas en el camino están ahí porque así valoras más el resultado final. Y suele ocurrir que mis deseos no llegan a cumplirse fácilmente aunque, en la mayoría de los casos, consigo llegar a la meta a pesar de todo. Los obstáculos son buenos porque te muestran que estás en el camino correcto (¿o no?). Florence no se rinde y va superando todas las trabas que la señora Gamart le pone en el camino, siempre con la inestimable ayuda del señor Brundish (un viejo solitario que le compra libros) y Christine (la joven asistente que la ayuda con la biblioteca que organiza en la librería). A medida que la historia se va desarrollando las piedras en el camino son cada vez mayores y ya, ni sus aliados, pueden ayudar al inevitable final donde los “malos” ganan la batalla. Y aunque pueda parecer una conclusión triste y desalentadora, el regusto amargo se ve suavizado con la fortaleza de la protagonista que hizo todo lo posible por cumplir el sueño de montar su propia librería.




Es ahí donde me surge la duda. ¿Cuándo hay que rendirse? ¿Vale la pena sufrir tanto para conseguir aquello que anhelas? Y después de darle muchas vueltas he llegado a la conclusión de que sí: que vale la pena luchar por lo que deseas aunque el resultado sea negativo porque al menos lo habrás intentando y, a veces, los labios tocan levemente la meta final y eso es extraordinario.


Y sí, la adaptación cinematográfica es impresionante a pesar de las diferencias en papeles como el de Christine y el señor Brundish, la presencia de libros de ciencia ficción y hasta del desenlace. El poder del sueño sigue plenamente presente en cada fotograma de la película. Florence sigue luchando hasta el final para que su librería salga adelante contra viento y marea.

Y vosotros, ¿hasta donde estáis dispuestos a luchar por conseguir vuestros objetivos? ¿Cuándo es suficiente para vosotros? ¿Cuándo hay que parar y renunciar a vuestros sueños?