lunes, 9 de julio de 2012

13. Cada momento es único, no hay instantes vacíos




Quien me conozca sabrá que soy bastante despistada, que a menudo me pierdo en mi gran mundo interior y no presto mucha atención a lo que pasa a mi alrededor. La vida, sin embargo, no tira la toalla conmigo y no abandona en su misión de mostrarme mensajes vitales hasta que los he pillado o al menos hasta que los he visto o he sido consciente de su existencia. Así que no me sorprendí cuando en menos de dos semanas “El guerrero pacífico” era emitido por cierto canal de TDT casi en bucle infinito. Cada vez que hacía zapping me tropezaba con la película que acababa viendo casi por inercia. Siempre había una frase o escena que me llamaba la atención, que conseguía que me aposentara en el sofá y disfrutara de la peli hasta los créditos finales. Creo que la he visto cuatro veces en menos de 15 días y la última fue este mismo sábado. No es una coincidencia (en parte porque no creo en ellas) que el sábado decidiera quedarme tranquila en casa ya que llevaba toda la semana sin parar, sin dejar de enlazar cita con cita, actividad con actividad (y suerte que estoy de vacaciones). Estaba a punto de irme a la cama con un buen libro cuando algo en mi interior me hizo saltar por los canales una última vez por si había algo potable que ver y entonces me encontré con que “El guerrero pacífico” acababa de comenzar (sólo me había perdido el salto de Sócrates) y me quedé enganchada.

El guerrero es Dan Millman y la historia está basada en su propia experiencia. Es una historia de superación, un continuo de frases que se te quedan clavadas en la retina para meditar con calma y serenidad posteriormente. Dan es un gimnasta especializado en las anillas. Su afán de mejora compite con su ego. Se cree el mejor y no duda en demostrarlo a todo el mundo. Lo que lo convierte en un ególatra insoportable, un chulopiscinas pa' entendernos. Un día para  en una gasolinera y  se sorprende de que el anciano que trabaja allí dé un salto imposible. De inmediato decide que quiere que ese desconocido al que bautiza como “Sócrates” sea su entrenador particular. Es bien cierto eso que dicen que el discípulo encuentra a su maestro cuando está preparado. Dan empieza su entrenamiento aunque no es el entrenamiento que él espera. El gimnasta inicia su propio camino hacia el interior a través de las actividades cotidianas que Sócrates le encomienda y que le sacan de quicio. Me recuerda un poco al señor Miyagi en Karate Kid (mítica peli de mi infancia que fascinaba a mi hermano).
Y es que Dan no se siente mejor con el entrenamiento. Acaba dejándolo y vuelve a ser el antiguo Dan, más chulopisicinas si es posible. Como consecuencia tiene un accidente de moto que le destroza la pierna y toda posibilidad de competir. Su mundo se derrumba ya que todos le dicen que su carrera como gimnasta ha acabado, que, con suerte, volverá a andar. Y fue el sábado, no antes, que tuve un flashback al año pasado, cuando me tuvieron que operar porque encontraron un problema en mis córneas. De repente me identifiqué con el dolor de Dan porque yo también lo tuve durante los seis meses que duró la recuperación, me emocioné con las palabras de Joy cuando le hace reiki en el pecho:
-¿Por qué no me curas la pierna en vez del pecho?
-Creo que la pierna no es lo único que se te rompió.
Y me pareció revivir el momento en que conocí el poder curativo de las manos. Uno a uno, Dan pasaba por todos los estadios por los que yo pasé  (miedo, frustración, cansancio, aceptación)hasta que no sólo se recupera sino que acaba cumpliendo su sueño y vuelve a competir, esta vez siguiendo las enseñanzas de Sócrates a pies puntilla. Dan se transforma y renace de sus cenizas. Es distinto pero sin dejar de ser él, un poco como me ha sucedido a mí.
Por muy dura que sea la caída, es necesaria. La cotidianidad y las normas sociales te guían por un camino que no es el tuyo y es difícil encontrar la salida. ¿Cómo es que eres infeliz si lo tienes todo? Pero tú ahí cabezona y resignada a llevar una vida que no es la tuya. Cambiar no es fácil y se necesita un empujón. Ese empujón es la caída, que te desvía del camino y te recoloca en la dirección correcta. Y es que la vida es sabia porque no sólo te avisa, sino que también te pone a las personas adecuadas, en el momento preciso y, lo mejor de todo, cuando estás preparad@ para verlas.  Yo también tengo a mis Sócrates, a grandes maestros que me han enseñado tantas cosas que necesitaría cuatro blogs para enumerarlas todas. No puedo decir que el año pasado no fuera duro y complicado porque mentiría. Creo que podría considerarlo el peor de mi existencia pero me veo hoy en día, dónde he llegado, los sueños que estoy cumpliendo y me siento realmente agradecida de que las cosas sucedieran tal como sucedieron. Así que no os olvidéis de que “cada momento es único, no hay instantes vacíos”; tendréis una vida más presente, plena y feliz.
Frases para reflexionar:

  • La felicidad es una cualidad evasiva. Si la buscas, no la encuentras.
  • La vida es elegir, puedes elegir ser una víctima o cualquier otra cosa que te propongas.
  • No hay que empezar ni parar, solo hacerlo.
  • El viaje aporta la felicidad, no el destino.
  • El guerrero no se rinde ante lo que le apasiona, encuentra el amor en lo que hace.
  • La gente a quien cuesta más querer, es quien más necesita el amor.





El Guerrero Pacífico (película completa)
¿Dónde estás?
Aquí.
¿Qué hora es?
Ahora.
¿Qué eres?
Este momento. 

9 comentarios:

Alicia Pérez Gil dijo...

Tú eres un Sócrates también.
No me canso de leerte :)

Érie Bernal dijo...

Vaya piropo!! Gracias Alicia!! Tú también eres una fuente de inspiración para mí. De corazón a corazón, me encanta que te hayas cruzado en mi camino!! :-P

Píramo dijo...

Tienes toda la razón. La caída redime, la caída purga, la caída purifica.

Érie Bernal dijo...

Buena conclusion Piramo... Las caidas sanan :-)

Montse dijo...

Me ha gustado mucho la entrada! Geniales consejos los que nos regalas, gracias por compartir este trocito de ti! Un beso!

Érie Bernal dijo...

Me alegra que te haya gustado!! Gracias a vosotros por leerme y seguirme. Hay veces que es necesario abrir tu corazon para que otros sepan lo que hay dentro!!! Un besazo!!

Bastida dijo...

Mola... Te sigo!

Érie Bernal dijo...

Mola... que me sigas. Bienvenido al blog, Bastida!!

Natalie dijo...

Me encanta esta película :) El libro también es bueno! Ahora es el momento para reescribir la historia (como diría Ismael Serrano)!