martes, 2 de octubre de 2012

21. La Ola (Die Welle): ¿Creías que no se podía volver a repetir?




Y con La Ola (Die Welle) cierro la trilogía de entradas sobre la educación. Hace años que descubrí esta película a través de un amigo y me dejó huella ya entonces. Y no sé porqué me volvió a venir a la cabeza no hace mucho. Supongo que son los tiempos que estamos viviendo, tanta tensión social, tanto descontento generalizado, tanta violencia desmesurada. Ni en las escuelas estamos a salvo. Me parece adecuado recordar esta película justo en este momento a colación de las dos últimas entradas que he publicado: 19. La vuelta al cole: La educación prohibida donde narraba el adoctrinamiento de los alumnos para crear ciudadanos más dóciles y la 20. Nada donde la fuerza del grupo en pos de un objetivo aparentemente positivo les lleva a cometer atrocidades justificadas por el éxito de su empresa. La Ola (Die Welle) combina ambos  temas a la perfección. 



Rainer Wenger es un profesor que no destaca por su calidad docente. Es uno de esos profes-colega que cae bien a los alumnos porque les hace trabajar más bien poco. De okupa reciclado a docente en las materias de deporte y política (no muy apreciadas por sus compañeros con asignaturas más serias) pasa a dar un seminario de Autocracia en la semana de proyectos por no presentar la programación de la asignatura de Anarquía a tiempo (válgase la paradoja de tener que presentar una programación para hacer la mencionada clase). En fin, que al final le toca dar la clase de autocracia y para “motivar” (palabra clave en la educación de hoy en día porque no eres un buen profe si no motivas a tus alumnos, que aprendan o no está en segundo plano) decide poner los principios de la autocracia en práctica, como un experimento.
¿Qué es la autocracia? Según la RAE es un “sistema de gobierno en el cual la voluntad de una sola persona es la suprema ley”. La Ola (Die Welle), película de origen alemán, construye la historia alrededor de la pregunta de si podría volver a haber una dictadura en Alemania hoy en día cuando se supone que la sociedad ha aprendido de errores pasados. ¿Es eso realmente cierto? ¿Hemos aprendido la lección? Analicemos entonces: ¿Qué factores tienen que darse para que una autocracia tenga éxito? Los alumnos del señor Wenger los enumeran: alto nivel de desempleo, decepción política, injusticia social, nacionalismo extremo… ¿a qué os resuena? ¿tan alejado está de nuestra realidad actual? Aunque es imprescindible que se dé otro factor: la presencia de un líder claro al que todos tengan respeto (así que respiremos tranquilos porque si tenemos que encontrar un líder medio en condiciones hoy en día, lo llevamos claro). Ese líder en La Ola será Rainer Wenger, el señor Wenger.
La película sucede en una semana. Con el paso de los días, la autocracia experimental va calando en los adolescentes casi sin darse cuenta: acuerdan un nombre para el grupo que los diferencie de las demás clases, un uniforme para que todos reconozcan su pertenencia al nuevo movimiento, un logo con el que irán empapelando y pintando toda la ciudad para dejar su huella, un saludo para formar parte de una comunidad, un enemigo común, los anarquistas, a los que desprecian y con los que inician una guerra sin cuartel. Se sienten fuertes y protegidos por el grupo, encuentran su voz y su confianza, tienen objetivos comunes y se apoyan porque pertenecen al mismo grupo, a esa familia paralela que han creado y en la que creen. “No todo fue malo” en el experimento aunque se les fuera de las manos.
Dos personajes destacan por su maleabilidad en la manipulación mental perpretada por el señor Wenger. A un extremo está Tim que convierte La Ola en su vida, se siente fuerte y poderoso en el grupo, adora al profesor y lo protege con su vida. De repente su vida cobra sentido. Tim es fácilmente manipulable: una chico al que le falta un hervor, al que molestan y del que se aprovechan sus compañeros por su falta de picardía, al que la familia no le echa demasiada cuenta, con tendencias inestables y cercanas a la violencia… Carne fresca para el nuevo sistema autócrata establecido en la clase. Y al otro lado; Karo, acostumbrada a ser el centro de atención, a que se haga lo que ella quiere, a la que nadie le discute nada, una líder nata; a la que no le gusta nada cómo la clase de autocracia se transforma en un experimento que nadie cuestiona ni contradice. Ella es la única que opone resistencia al nuevo sistema y La Ola se encarga una y otra vez de reventarle sus planes de boicot. Ella será la que dé la primera voz de alarma aunque cuando Rainer es consciente de lo que le decía Karo, el experimento ya llevaba tiempo fuera de su control.
La Ola (Die Welle) muestra lo fácil que puede ser manipular a las masas, sobre todo a los jóvenes, y que, aunque pensemos que ya hemos aprendido la lección, nunca se sabe cuándo y dónde saldrá un nuevo autócrata que quiera imponer un nuevo sistema social “mejor”. Da un poco de vértigo pensar en lo sencillo que es desembocar en una dictadura cuando la democracia irreal en la que vivimos va cayendo a pedazos día tras día. Está entonces en nuestras manos enseñar en valores democráticos y positivos en pos a una sociedad mejor. Rainer aprendió que la enseñanza nunca puede ser un juego porque se tocan mentes que son fácilmente influenciables y maleables. Lamentablemente cuando se dio cuenta de su error ya era demasiado tarde. Así que ¿aún pensáis que hemos aprendido de errores pasados? Visionad la película y volved a haceros esta pregunta. Realmente os sorprenderá la respuesta.

6 comentarios:

Alicia Pérez Gil dijo...

Esta tampoco me la pienso perder. No sé si es tu manera de explicarlas o el hecho -porque es un hecho- de que sueles hablar de cosas que me interesan, pero hasta el momento he disfrutado de todas tus recomendaciones.

Acabo de terminar "Nada" -disculpa que lo coemnte aquí y no en su entrada- y me ha gustado mucho. Por varias razones: su claridad, su firmeza, su prosa sin florituras... A la traductora le ponía yo un correctivo, pero en general ha hecho un buen trabajo.

Y... ¡No dice ni una sola vez "corazón". ;-)

Buena entrada, as usual.

Érie Bernal dijo...

Qué bonito tu comentario. Creo que nuestras inquietudes son muy parecidas y me alegro un montón de que te gusten mis recomendaciones. Esta peli te va a gustar un montón. Ya me dirás qué te parece.
Y en cuanto a NADA, ya sabía que no defraudaría!! Un beso beauty!!

Francisco Arsis dijo...

Creo que sí aprendemos de nuestros errores, pero muy poco, lamentablemente. A la vista está.
Me ha parecido muy interesante tu artículo, aunque debo decir que todos en realidad :o) Saludos, Érie.

Érie Bernal dijo...

Muchas gracias Francisco. Siempre me alegra leer que a los lectores les gusta lo que escribo. Nunca se acaba de aprender XD

Píramo dijo...

Ya vivimos en una autocracia velada. Sólo que sin líder claro.

Érie Bernal dijo...

Pues eso es lo que trato de explicar en el post con una sutil ironía. :-P