lunes, 13 de febrero de 2012

02. El tiempo es oro



No cabe duda de que el tiempo es valioso y por eso lo exprimo al máximo. Parece que si no ocupo el tiempo, lo es estoy malgastando; así que, a menudo, veo cómo mi agenda está repleta de actividades y compromisos en un perfecto rompecabezas donde cada pieza encaja a la perfección. Me encanta cuadrar mi agenda, saber dónde voy a estar, con quién y a qué hora. Me siento más eficiente porque cada hora, minuto y segundo de mi vida está dedicado a hacer algo. Aprovecho el tiempo hasta que ya no queda tiempo para aprovechar. Un espacio en blanco en mi agenda puede convertirse en un abanico de nuevas oportunidades y puede que sea mi necesidad de usar el tiempo, la que hiciera que me llamara la atención una película que, para muchos, habrá pasado inadvertida. Yo la encuentro fascinante y no por las actuaciones bastantes flojitas de Justin Timberlake y Amanda Seyfried, ni por los inexistentes efectos especiales, ni por el guión hollywoodiense... En un instante, simplemente, la historia me atrapó.“In time, el precio del mañana” dibuja una distopía futura donde los humanos no envejecen físicamente más allá de los 25. Esta modificación genética viene condicionada por un reloj con el que se nace y que marca el tiempo que te queda por vivir. El dinero ha desaparecido del sistema y es ahora el tiempo, la moneda de cambio que se utiliza para pagar el café de la mañana o el billete del autobús.  El mundo es igualmente injusto y desigual y es que, para que unos pocos sean inmortales, muchos otros ven cómo se tienen que matar literalmente en duros trabajos para no quedarse sin tiempo pagando así un alto precio por la vida. Will Salas recibe un regalo inesperado: Uno de los inmortales se ha cansado de vivir y le regala su tiempo, casi un siglo. Will decide cambiar su destino y sale del ghetto donde vive. Atraviesa los peajes necesarios hasta llegar a New Greenwich, el barrio de los inmortales: los ricos que poseen todo el tiempo del mundo. Muerta de sopor, Will conoce a Sylvia, la hija de un poderoso inmortal y, con ella, inicia una atrevida aventura: robar tiempo a los ricos para dárselo a los pobres y tratar de acabar con el sistema injusto en el que viven. Tranquilos que no hay más spoilers ni os desvelaré el final pero creo que es una película que te hace reflexionar sobre el mundo en el que vivimos actualmente. Además de que siempre es agradable que Hollywood promueva iniciativas antisistema, cosa que no deja de ser curioso, al menos para mí. 
Esta relectura del mito de Robin Hood y Lady Marian o de Boonie y Clyde, si se prefiere; pone de relevancia la esclavitud del sistema. Vivimos para trabajar, rápidamente como si el tiempo se nos escapara de las manos. Corremos como pollos sin cabeza hacia un éxito efímero que no nos hace más felices y ¿para qué? Por el dinero. En “In Time”, correr y hacer las cosas deprisa son un signo de pobreza porque hay que economizar el tiempo ya que si te quedas sin él, mueres. Y esto, a mí, me hizo pensar mucho en la velocidad por la que me muevo por la vida. Por otro lado, los inmortales están aburridos porque, aunque tienen tiempo de sobra, no hacen nada por miedo a que les roben el tiempo. Son pájaros encerrados en una jaula de oro. Nadie es feliz pero ninguno trata de romper el status quo, hasta que una grieta lo hace tambalear. Encontrar un equilibrio parece una utopía inalcanzable y es que muchas veces no vemos más allá de nuestras narices. Se quiere lo que no se posee, sin cuestionar si es lo que se necesita y así nos movemos por el mundo como los títeres de unos cuantos inmortales aburridos.Tras ver la película pensé mucho en mi agenda, en el tiempo que dedicaba a cada actividad, a cada persona… Y llegué a la conclusión de que no sirve de nada organizar el tiempo. Correr por aprovechar cada segundo de mi vida, es sólo un signo de mi pobreza. No logro ver lo importante de cada momento porque ya pienso en lo que tengo que hacer después. La vida no se trata de tener más o menos tiempo, ni de saber organizarlo, ni de robarlo, ni ahorrarlo… Se trata de vivirla a pesar de lo que te obligue a hacer el sistema. “In Time” me abrió los ojos y me mostró que cada cosa tiene su tiempo, su ritmo… acelerarlo o congelarlo sólo sirve para no disfrutarlo. Hay que saber saborear el tiempo que se te ha concedido. 


6 comentarios:

Píramo dijo...

Dicen que el presente recibe este nombre porque es sinónimo de "regalo". Planificar para ganar tiempo al tiempo es, precisamente, perderlo, porque el tiempo que se dedica a planificar cosas no sucedidas es tiempo no aprovechado para vivir el momento. La película que mencionas tiene un planteamiento tremendamente original. La lástima es que no supieran darle al guión (con acento)todo el juego que el tema proporcionaba. Pero la daremos por buena, si inspiró éste tu artículo.

Érie Bernal dijo...

Gracias por tu comentario. Me encanta la idea de que el presente sea un regalo. Opino como tú en que la película no supo aprovechar un argumento tan original, pero es lo que pasa con cierto cine comercial... Habrá que quedarse con lo que pudo haber sido y disfrutar del "aquí y ahora".

Scrow dijo...

Cuando la vi anunciada me pareció bastante curiosa pero no le di mucha importancia... tras éste artículo creo que le daré una oportunidad. Siempre me han gustado las películas que nos presentan una sociedad distinta pero que en realidad no deja de ser una metáfora de la sociedad que tenemos ahora mismo.
Realmente las mejores situaciones se dan cuando no las planeas, cuando se presentan de repente. Solo hay que salir ahí fuera con ganas de hacer cosas nuevas, nunca sabes que puedes encontrarte.
Hasta la próxima entrada :).

Érie Bernal dijo...

Me alegra leer que le darás una oportunidad a la película tras mi artículo. A mí también me gustan ese tipo de películas:1984, Farhenheit 451,Blade Runner,Metropolis, The Handmaid's Tale,Brave New World... Aquí te envio un link que puede interesarte (http://en.wikipedia.org/wiki/List_of_dystopian_films). Personalmente me gustan más las distopías que las utopías, me parecen más humanas.
En cuanto a lo de salir a buscar cosas, no puedo estar más de acuerdo contigo ;-). Hasta la próxima entrada!

La Urraca dijo...

En este tema Ende tiene un fantástico libro que ofrecernos: "Momo" Su lectura cambió mi vida y mi percepción de la sociedad moderna, del tiempo y de las ciudades grandes. Y desde entonces no uso reloj de pulsera.

Érie Bernal dijo...

Mi querida Urraca... Sin duda me lees el pensamiento... Mi próximo post va a ser sobre "Momo"!!! Últimamente no me saco la historia de la cabeza y quería releerlo. Tenía varias opciones pero me acabas de confirmar que la mejor va a ser "Momo". Hay que dedicar tiempo a mirar al techo sin el reloj de pulsera puesto ;-)
PS: A mí el libro de Ende que marcó mi infancia es "La Historia Interminable". Sencillamente M.A.R.A.V.I.L.L.O.S.A.