lunes, 13 de agosto de 2012

16. “Sí sé quién era cuando me levanté esta mañana; lo que pasa es que me parece que he sufrido varios cambios desde entonces.”

“No estoy segura de quién soy, ahora, en este momento; pero al menos sí sé quién era cuando me levanté esta mañana; lo que pasa es que me parece que he sufrido varios cambios desde entonces.”

Lewis Carroll

Cuando inicié el blog, no lo hice por el afán de fama y tener una carrera como escritora de éxito. Lo hice porque era uno de esos ítems que reposaban pacientes en las listas existenciales de “cosas por hacer antes de morir”. El miedo al fracaso o no encontrar el momento adecuado son sólo excusas para no hacer esas cosas que en un momento de mi vida fueron lo suficientemente importantes como para aparecer en una posición más o menos favorable en esa lista de “cosas por hacer antes de morir”. Escribir un blog parece un sueño alcanzable: vas a blogger, te das de alta, eliges plantilla y ya puedes empezar a escribir. ¿Qué impidió que no lo hiciera antes? La excusa que he utilizado hasta la extenuación en mi vida es “no tengo tiempo” (y creedme cuando os digo que no sólo la he utilizado con el tema del blog). Pero sí que es cierto que el universo se alinea en una bella sincronía y te pone los ingredientes a tu alcance para que aquello que deseas suceda sin esfuerzo alguno. Es como una radio interna que va subiendo el volumen poco a poco, casi imperceptiblemente, hasta que llega un día que está tan alta que no la puedes ignorar más. En una milésima de segundo pasa del susurro al ruido más ensordecedor y en ese ruido caótico y sin sentido, allí reside tu música. La perfecta banda sonora que acompaña tu vida sin estridencias ni desafines. Sólo hay que querer escucharla. 

Cuando abrí mi blog, escuchaba algo parecido a una discoteca a las 5 de la mañana. No sabía hacia dónde iba, ni de qué iba a hablar exactamente y eso me tenía muy preocupada así que decidí hablar sobre otra de mis preocupaciones: mi relación con el tiempo. Y así mi blog nació, no con el afán de tener visitas, ni seguidores (es más creía que me leería mi familia y algún amig@ con demasiado tiempo libre y poco más); si no de calmar ese ruido molesto en mi cabeza. La verdad es que mentiría si os dijera que no estoy contenta con el recibimiento del blog. Mis visitas y seguidores van subiendo poco a poco, lentamente, como si la gente se tomara su tiempo en decidir si leer lo que escribo merece la pena ser leído o no. Tampoco se ha colapsado por el número de visitas, ni ha crecido tanto que se haya escapado de mis manos, hecho que me tranquiliza. Y mi saloncito va acogiendo a aquellos que quieren pasarse a leer aquello que yo necesito explicar. 

Y así he conocido a la hermandad bloguera, gente con las mismas ganas que yo de explicar cosas y que otros las lean y las comente. No deja de ser un movimiento social fascinante donde encuentras personas de lo más creativ@s: Desde escritores luchando por hacerse un hueco en la industria editorial, fantásticos ilustradores de todo tipo, críticos literarios o musicales o gastronómicos o cinéfilos… también encontré grandes cociner@s, gente que está despertando, que piensa que un mundo diferente es posible o incluso deportistas!!! En fin, es como si hubiera entrado en un mundo fantástico donde todos mis sueños se hubieran hecho realidad. La imaginación, la creatividad, el esfuerzo, el trabajo, la falta de sueño… Todo esto se puede ver a través de cada blog como una ventana abierta al interior de cada individuo. 

Utópico ¿verdad? Sí. La utopía a veces oculta la realidad porque al final todos escribimos para ser leídos, para ser comentados… Para alimentar nuestro ego y confirmar nuestra valía ante los ojos de los demás. Esta semana sentía que algo no iba bien, que no funcionaba. ¿Por qué mi última entrada no tenía tanto éxito como otras anteriores? ¿Había dejado de gustar? Otros blogs de mis colegas blogueros subían como la espuma y el mío se había estancado. ¿Por qué nadie parecía conocer mi blog o, en su defecto, mi página facebook del blog? La conclusión a la que llegué fue que tenía problemas con mis técnicas de marketing. Así que me puse manos a la obra y pedí consejo a blogueros con más experiencia. Porque una de las cosas que más me gusta de ser bloguera es el sentido de comunidad que existe: te ayudan si lo necesitas, te aconsejan cuando las dudas te atenazan o simplemente se preocupan si hay algún@ que hace tiempo no publica nada. Y mis gurús blogueros no me fallaron: cambia el fondo, personaliza el blog, publicita a otros… así hasta que la lista de consejos era tan larga que no sabía por dónde empezar. Me sentía abrumada y esa sensación era la que me ha concomido esta última semana. 
Esta noche al llegar a casa tras un fin de semana intenso, estaba cansada. No tenía ganas de leer, ni de matar neuronas delante de la tele. Así que me fui a mi ordenador con la intención de llevar a cabo alguno de esos sabios consejos. Pero en vez de trabajar, abrí mi carpeta de pelis y sin pensarlo mucho abrí el archivo de “El Cambio”. “El Cambio” es una entrevista ficcionada al Dr. Wayne Dyer quien explica los pasos a seguir para lograr escuchar la banda sonora de tu vida, para encontrar tu camino hacia la felicidad a través del Tao. ¿Por qué esa si tenía otras más comerciales? Pues cuando la vi, lo supe. Por la sincronía, porque las cosas suceden cuando no te esfuerzas porque sucedan y necesitaba escuchar aquello que tenía que decirme. La motivación. Había olvidado la motivación originaria de este blog, que no era la de tener un éxito arrollador, sino la de poner en orden mis pensamientos. Pero en el camino me perdí, me pudo más la ambición que intentar encontrar mi dharma, el sentido de mi vida. Tras verla me sentí tranquila porque comprendí qué me había estado pasando estos últimos días. 
Así que no voy a recomendar la película por su calidad cinematográfica (que no la tiene –aviso a cinéfilos empedernidos), ni os voy a decir que no os la podéis perder como he hecho en otras ocasiones. Quien sienta curiosidad por verla (tenéis el link más abajo) será porque ha sentido la necesidad de un cambio, de que algo no va bien y quiere, siente, necesita escuchar esa música que lleva en su interior. 
Gracias a tod@s por estar ahí, por apoyarme, seguirme, comentarme o leerme en silencio. Ahora me he dado cuenta de lo que es importante en este blog, que no son los números, ni las estadísticas; son los lectores, los que están al otro lado y aunque suene a peloteo, os puedo asegurar que los tirones de oreja van bien para recolocarte y ver las cosas desde una perspectiva más amplia. Mi ego ha agachado la cabeza y humildemente ha aceptado que lo realmente importante es la motivación sincera que hay detrás de cada acto que realizas.


36

Sin quieres que algo mengüe, 

debes antes permitir que se expanda. 

Si quieres liberarte de algo, 

debes antes permitir que florezca. 
Si quieres tener algo, 
debes antes permitir que te sea dado. 
A esto se le llama la sutil percepción
de cómo son y suceden las cosas.
Lo blando puede a lo duro. 
Lo lento puede a lo rápido.
Que tus obras permanezcan en el misterio.
Muestra a la gente el resultado. 
Lao Tse
Tao Te Ching

13 comentarios:

Montse dijo...

La frase de cabecera me ha gustado mucho, Esther! Es más, tomo nota para no olvidarla porque la usaré en alguno de mis art journal seguro! Por lo demás, me ha encantado lo que nos explicas, como a veces perdemos el camino de vista y nosotr@s mism@s nos redirigimos a nuestros objetivos. Sigue escribiendo, que muchas personas te leemos aunque sea en silencio... no pienses que no.. jejeje... Besos!

Jesús Guzmán dijo...

Gran entrada Esther. Todos tenemos la necesidad de que se escuche nuestra voz, incluso nosotros mismos, así que sube esa montaña y grita, ella te responderá con tu propia voz para que te escuches y veas la fuerza que tienes... Y confía siempre en mi amigo destino, él sabe lo que hace!! ;)

fmateo dijo...

Hola Esther. Soy Francisco Mateo y ando descubriendo lo que dices de la comunidad bloguera. Yo he empezado un blog esta semana pasada, a pesar de que antes ya escribía en algún sitio (tengo una amiga que siempre me dice que tenía que compartir lo que escribo, así que eso he hecho). He llegado a tu blog a través de amigos blogueros y me está encantando lo que leo. Lo que pasa es que esta entrada me ha gustado especialmente porque me siento identificado con lo que hablas de "el cambio" y de esa necesidad de todos de ser escuchados. Te deseo mucha suerte en tu búsqueda. Si te pasas por el mio verás que algunos de los temas que trato se basan en esa búsqueda y en algunas conclusiones que he ido sacando (a parte de algunos relatos recuperados), por eso te digo que me ha encantado ver que no soy el único que se plantea estas cosas. Un saludo y nos vamos leyendo.

fmateo dijo...

Y, por cierto, como no soy de blogspot, no sé como ser un seguidor si no es por correo, así que me he suscrito por esa vía. Nos leemos!

Alicia Pérez Gil dijo...

Yo alucino. Alucino mucho.
Seguro que me arrepiento de esto, pero tengo la extraña sensación de que la vida te ha puesto en mi camino por algo. Tú empiezas con Carrol, yo me llamo Alicia y rara es la entrada que escribes que no me diga algo, que no refleje algo por lo que paso o cabo de pasar :)

Hace nada publiqué de estado en Facebook que había pasado un tiempo buscando blogueros de culto, de los grandes e importantes, para enviarles mi novela. hasta que me di cuenta de que yo no estaba aquí para eso. Entonces las cosas ¡pluf! se colocaron en su sitio.

Ni que decir tiene que voy a ver la peli. En cuanto lo haga te digo algo :)

Beso, guapa.

Érie Bernal dijo...

Montse seguro que haces cositas maravillosas con esa frase. Ya las pondrás en tu blog, no?. Yo también te sigo en silencio y cojo ideas de tus trabajos. Las cajitas de cunpleaños últimas que hiciste son muy originales. Me alegro que me leas, sé que hay gente que me sigue en silencio, así que no me olvido de ellos. Bsos!!

Érie Bernal dijo...

Jesús me ha emocionado tu comentario. Me tomaré un café con tu gran amigo destino a ver si me explica qué quiere de mí ;-)Pero vaya, seguiré tu consejo y subiré esa montaña y gritaré, seguro que encuentro la fuerza que me falta. Un abrazo enorme!!

Érie Bernal dijo...

Francisco, estamos muchos en esa búsqueda. Te sorprendería saber cuántos somos pero parece que no hablamos lo suficientemente alto, que no somos muy visibles. Mi blog muestra esa búsqueda existencial. También la puedes encontrar en mi otro blog (El Rincón de Érie) que puedes encontrar en la pestaña de Mis cuentos. Mi ficción es otra manera, tal vez más intimista y personal, de expresar esa búsqueda interior. Le he echado un ojo al tuyo y parece interesante. También me he suscrito por mail para seguirte. Te deseo una gran entrada en la comunidad bloguera. Es todo un universo por descubrir. Saludos y nos vamos leyendo!!

Érie Bernal dijo...

Mi querida Alicia nunca te arrepientas de tus palabras porque los filtros sociales son muy dañinos para la salud mental. Además ya sabes que conmigo puedes ser sincera y que acepto las críticas sin ningún tipo de trauma porque pienso que son oportunidades para crecer aunque tu ego salga un poco escaldado.
"Alicia en el país de las maravillas" siempre me ha fascinado y por eso lo cito bastante. Creo que es una obra de arte que toca partes del subconsciente
más profundo. Ahora empiezo a entender mejor muchas de las citas del libro que siempre van más allá de la simple historia.
Creo que ya lo he dicho bastantes veces pero todo el mundo que ha estado, está o estará en tu vida es un espejo que te enseña algo que te queda por aprender. Yo, de ti, estoy aprendiendo a confiar más en mi voz y en mi manera de escribir. Es como si fueras dos casillas por delante en el tablero. Y me encanta ver cómo luchas por conseguir en lo que crees. No me cabe la menor duda que llegarás lejos en este mundillo. Y yo seguro que también conseguiré hacer mis sueños realidad.
Me alegra saber que mis entradas te dicen algo. Los mensajes importantes aparecen en lugares insospechados y si mis palabras te ayudan de alguna manera pues bienvenidas sean. Tú y yo no somos tan diferentes, somos como dos espejos puestos uno delante del otro. Un abrazo enorme preciosa!!
PS: Ya me dirás qué te mueve la peli ;-)

MARTA dijo...

Muy buena entrada... Me gusto realmente... Un consejo haz lo que has hecho dejate aconsejar por compañeros... En el grupo ha habido gente que ha entrado y como " según el/ella... No le han leído se han marchado... A veces es mejor leer, observar, aprender dejarse guiar y sentirse uno bien con uno mismo... Muackkk tesoro

Érie Bernal dijo...

Gracias Marta!!! Seguiré vuestros consejos que todavía me queda mucho por aprender. Muacks!

Marilyn Recio dijo...

Excelente entrada! Cuantas sabiduira, ls palabras de Lao Tse valen oro. Por cierto escribes con sencillez y clarida, me tendras aqui muy amenudo. Voy a ver la pelicula!

Un abraXo!

Érie Bernal dijo...

Gracias por tu bonito comentario sobre mi manera de escribir. Aquí eres siempre bienvenida!! Disfruta de la peli!! Un abrazo!!