lunes, 7 de enero de 2013

28. El Hobbit: Un viaje inesperado.

Tenía 13 años la primera vez que leí El Hobbit, de esos 13 años aún impresionables. No como los de ahora que ya están cansados del mundo y les queda poca fe en la fantasía y en la magia. Ahora cuando miro atrás y me veo a mí con 13 años y me comparo con mis alumnos, que son de esa edad, no me relaciono nada con ellos. Mi adolescencia fue tan diferente… Pero en fin, es otro siglo y eso se tiene que notar en algo. Y fue en esos 13 años preadolescentes e inocentes en los que descubrí el universo de la Tierra Media y la maestría de JRR Tolkien. Elfos, enanos, hobbits, magos, trasgos, trolls, águilas que hablan… hasta un dragón!! Caí en la redes de la literatura fantástica épica irremediablemente, literatura de la que aún disfruto a mi edad para evadirme un poco de este mundo gris, aburrido y lleno de responsabilidades.  
Y El Hobbit cumplió su función. Acababa de mudarme a Tarragona y me costó dejar atrás mi mundo infantil, mis amigas de toda la vida y mi ciudad. Así que me refugié en la Tierra Media y deseé quedarme largo tiempo (tras el Hobbit devoré el Señor de los Anillos, los Cuentos Inconclusos y todas las demás obras de Tolkien, hasta me leí el Silmarillion de pe a pa y eso, a mi edad en aquella época, tiene su mérito). Después visité otros mundo épicos y hasta creé el mío propio (algún día de estos mi novela de fantasía épica verá la luz) con la esperanza de perderme en otros universos donde la vida fuera diferente: caballos, arcos y flechas, espadas, guerreros, bruj@s malvad@s y pervers@s entre otras criaturas.  
Así que os podréis hacer una idea de la ilusión que me hizo que Peter Jackson, por fin, se decidiera a hacer la adaptación cinematográfica. Tengo que confesar que la he visto dos veces: una en 3D (no hace falta que os gastéis semejante dineral porque la peli es igual de espectacular y no salís mareados de la sala) y en versión original (y esta sí que vale la pena!! XD). Y las dos veces las disfruté enormemente. El Hobbit y la esencia de Nueva Zelanda. Era como volver a estar allí. Los recuerdos y la nostalgia me inundaron. Una época ya pasada y aún así la historia volvía a engancharme como la primera vez.
Para los fans de la novela de Tolkien, la película introduce variaciones importantes. Supongo que en parte es para no decepcionar a los fans del universo de Jackson y El Señor de los Anillos. Y eso sí que se le tiene que aplaudir al director. El Hobbit se engarza en el imaginario creado a la perfección e incluso mejorando muchos de los gráficos de la anterior saga. Se nota que ha aprendido de los errores y ha intentado subsanarlos. El problema que le veo es que el tono está totalmente equivocado porque El Hobbit no es El Señor de los Anillos ni se dirige al mismo público. Los que crecimos con el libro, crecimos con él literalmente. Muchos lo leímos en lo que era antes la preadolescencia y continuamos en plena edad del pavo con El Señor de los Anillos, una novela mucho más adulta y de construcción más elaborada. Y es que el señor Jackson ha pretendido convertir una novela infantil en una historia adulta y no hay por dónde cogerla. Por eso suenan tan extrañas las canciones de los enanos que parecen un intento fallido de musical Disney y por eso la persecución de los trasgos a los enanos por las montañas parecen gráficos de videojuegos extendidos hasta el aburrimiento.
Otro de los errores de Jackson, hechos desde su apuesta firme de conectar El Hobbit al Señor de los Anillos, es la acción. En la primera parte de la historia de Bilbo no aparece ningún orco. Hay trolls, trasgos y wargos, pero nada de orcos asquerosos ni mucho menos un líder pálido al que le falta un brazo. Como tampoco se menciona a ningún nigromante. El dragón, sí. Pero en fin, llenar 2 horas y media de película sin que se te duerma nadie requiere de ciertas licencias. Tardé menos en releerme la parte adaptada del libro que en ver la película. Sinceramente creo que no hacían falta las tres pelis que dicen que van a hacer. Con una ya hubiera habido suficiente. Pero comprendo que se haya puesto precio a la marca y se intente exprimir hasta límites insospechados. El mercado es el mercado.
¿Qué hay de bueno en la adaptación cinematográfica? Pues los paisajes, la música, el vestuario, la caracterización…el universo creado que, exceptuando a la raza de los elfos (aún no entiendo cómo Jackson se empeña en elegir a las personas menos agraciadas a las que se ve forzado a teñir de rubio oxigenado y hacer la permanente lisa como atractivos y gráciles elfos), se corresponde a mi recuerdo imaginado de la Tierra Media en mis años adolescentes. Eso sí lo ha conseguido. Como también el reavivar la llama de la magia y la fantasía, de remover los sueños, de hacerme recordar aquellos años donde las obligaciones no tenían la carga que tienen ahora. Como un Bilbo aferrado a su rutina, con El Hobbit, el espíritu aventurero ha vuelto a recorrer mis venas. Ahora sólo cabe aguardar a que llamen a la puerta para iniciar ese ansiado viaje inesperado. ¿Y tú? ¿Te atreves a formar parte de la nueva compañía?





5 comentarios:

MARTA dijo...

Hola preciosa, lo primero felicitarte la Navidad, lo de las películas 3 D no me gustan nada, me mareo un montón, ojalá salga pronto tu libro, un besazoooooi

Píramo dijo...

Coincido contigo en todo. Yo tuve la suerte de hacer un "reset" de "El señor de los anillos", de modo que cuando fui a ver "El hobbit", todo era nuevo para mí y me pareció una película muy entretenida. Sin embargo, mis amigos, que son fans de Tolkien, abominaban de ella porque afirmaban que habían añadido refritos de "El señor de los anillos" que nunca aparecían en "El hobbit". Hay continuos guiños a la primera. Por ejemplo, sin ánimo de extenderme mucho más, el anillo en "El hobbit" es simplemente un instrumento que permite la invisibilidad, pero nada tiene que ver con el famoso anillo de poder. Sin embargo, en la película, la mirada de Gandalf al bolsillo del hobbit connota una amenaza que en "El hobbit" no existe. Y así muchas más. La crítica ha sido feroz con la película en ese sentido. Para el profano es, sin embargo, muy aceptable. Para acabar: si hubiera un paraíso, éste tendría que ser el país de los elfos. ¡Qué maravilla! Buena entrada, Érie.

Francisco Arsis dijo...

No sabía que iban a realizar tres películas de "El Hobbit". Me parece un poco descabellado, pero en fin, ellos sabrán. Yo leí "El señor de los anillos" y "El Hobbit", con catorce o quince años, así que en eso andamos casi a la par. Creo que has sido bastante razonable en todas tus apreciaciones, sin ánimo de restarle méritos a Peter Jackson con su película. Desde luego, hay algo que ya no se lo va a quitar nadie, y es el récord de taquilla que está teniendo...

Alicia Pérez Gil dijo...

No la he visto y ya estoy de acuerdo contigo. Cuendo leí la novela me pareció una genialidad. Ahora la estoy disfrutando un poco menos y apreciando un poco más. Se lee en dos horas escasas ¡Completa! Pero el dinero manda...

Buena entrada!

Érie Bernal dijo...

Marta pues a ver si pronto ve la luz. Todo se andará aunque no tengo prisa, prefiero dedicarle el tiempo suficiente para crear algo con cara y ojos. Muacks.
Píramo ya me gustaría amí retirarme en Rivendel... Da una paz sólo con verlo en la pantalla. Me gusta tu puntualización sobre el anillo. Pero como ese detalle hay un montón que para los que somos fans del libro, hacen daño a los ojos. Es una peli entretenida y si no sabes nada del libro la puedes disfrutar mucho, como bien hiciste tú.
Francisco creo que son lecturas casi "obligatorias" en la edad. Tienen algo que te engancha a esas edades. Sin duda no pretendo desprestigiar a Jackson que ha fabricado grandes éxitos de taquilla.
Alicia ya me contarás qué te parece la peli cuando vayas a verla. Sigo creyendo que no hace falta extender un libro que te lees en dos horas escasas como tú bien apuntas en un trilogía de unas nueve horas. No hay por donde cogerlo.
Un abrazo a todos y gracias por comentar!!!