lunes, 3 de octubre de 2016

41. Y el héroe dijo NO



Antes de comenzar debo advertir que en esta entrada encontraréis ciertos spoilers sobre los 10 primeros episodios de las Crónicas de Shannara. No es propiamente una crítica sobre la serie, sino una reflexión sobre una chispa que se encendió en mi interior al verla y es que, por unos breves 10 minutos, pensé que el camino del héroe podía tomar otra bifurcación. Al final no fue para tanto pero sin esos minutos de duda esta entrada no hubiera sido posible. 



Como gran amante de las distopías y una indecisa incansable los What ifs siempre me han resultado atractivos. ¿Y si hubiera elegido otra carrera o me hubiera quedado en Inglaterra o dejara mi profesión? Y sis que se enganchan en la piel y a veces me plantean dudas de haber elegido el camino correcto. A fecha de hoy no puedo quejarme de la vida que tengo pero esta sociedad siempre me empuja a ver más allá, a la insatisfacción inagotable. Siempre existe aquella cosa que puede darme la parte de felicidad que me dicen que me falta. Así entramos en un bucle infinito de búsqueda que no se termina nunca ni me permite ser realmente feliz.

A veces siento como miles de hilos me estiran de muchas direcciones diferentes e incluso como pueden llegar a romperme. Contentar a todo el mundo además de imposible, es un desgaste emocional importante pero es altamente adictivo. Me gusta ver cómo la gente es feliz y si yo he contribuido en cierta manera a esa felicidad, me da un subidón considerable. Pero ¿y yo?¿Todo el mundo actúa así? Existe un fino hilo que se tensa entre los demandantes y los dadores porque en ambos casos ninguno sabe cuándo debe parar. Y entonces, la felicidad es imposible para ninguna de las partes.


Me interesa especialmente el camino del héroe según explica Joseph Campbell y no porque me crea una heroína per se sino porque el concepto de que todo el mundo es el héroe de su propia existencia es poderoso. Pero, ¿qué implica ser un héroe a nivel personal? Es algo que nunca me había planteado con anterioridad y observando la decisión que toma Amberle de no seguir su destino de convertirse en el nuevo Ellcrys y salvar así su mundo porque ama a Wil, me abrió una perspectiva nueva. La negación del sacrificio de la heroína implica la destrucción de las cuatro tierras pero ella no está preparada para ello. Quiere ser una mujer normal, no quiere seguir su destino. El peso de la culpa no surge hasta que ve la magnitud de la tragedia y acaba cediendo a su destino y revive al Ellcrys con su sacrificio porque ella es la semilla.


Pero ¿y si no hubiera cedido ante la presión de la destrucción de su mundo? El sacrificio en pos a un bien mejor está bien visto. ¿Por qué? Porque le salva el culo a los demás y eso nunca me lo había planteado. ¿Qué impide la derrota del ejército de los demonios por parte de los elfos y los gnomos? Y es que estamos tan acostumbrados a que llegue nuestro héroe a salvarnos que descartamos la posibilidad de que nos podamos salvar por nosotros mismos, por nuestros propios méritos. Y eso no sólo pasa en las Crónicas de Shannara o en cualquier otro libro de fantasía épica. Pasa con nuestra historia como humanidad. ¿Acaso el sacrificio de Jesús fue en vano? Siempre esperamos a nuestros salvadores y evitamos enfrentarnos a nuestros monstruos. Un egoísmo endémico que se va extendiendo como un virus mortal en todo el mundo. Esperamos que siempre haya alguien que nos salve. El emponderamiento personal no es más que convertirnos en nuestro propio héroe sin dejar de ver al otro, sin crear deudas emocionales porque yo soy yo y tú eres tú y juntos podemos hacer grandes cosas pero no necesito que me salves porque yo soy dueña de mi destino y, con él, haré lo que plazca.

Es entonces cuando somos capaces de darle la mano a nuestros monstruos y cuando tus monstruos se alinean contigo te conviertes en una poderosa heroína capaz de cumplir tu destino... o no. El sacrificio es siempre una elección, nunca una obligación del universo. Si lográramos aprender esa lección tan valiosa el mundo sería muy diferente. Y nosotros mucho más felices porque no es la búsqueda de la felicidad lo importante si no en ser felices mientras buscamos nuestro propio camino.


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